La “Reina”
by Marcos Xalabarder
Se lo decía todo el mundo pero no se creía para nada que era reina. Siempre que le preguntaban levantaba las manitas y con los dedos en posición de victoria doblándose a la altura de las cejas, decía: “Yo no soy una “Reina..” en el sentido pleno de la palabra, ¿vale? Vale, entonces pasaba un tiempo en que nadie se lo recordaba.
Pero al final la gente no podía aguantar más y volvía a llamarla Reina. Reina de esto, reina de lo otro, reina de mi tierra y de mi destierro, reina por un día, siete días a la semana, reina de copas de rebosan, y de espadas afiladas, reina de oro, reina de palo en mano, reina de todo !
Estaba tan harta que se planteó mandar cortar algunas cabezas. Pero como no lo conseguía volvía a levantar las manos cerca de las orejas y haciendo el signo de comillas repetía: “Yo no soy una “Reina..”, ¿vale?”
“Además, añadió un día harta de todo, ¿Si soy reina, a ver dónde está mi reino, eh?”
El reino, querida reina mía (le dijo un paje que por allí pasaba, poniéndose de rodillas y tomándole dulcemente la mano), comienza en estas manos y se adentra en los inabarcables dominios de tu alma.
Allí, en el alma es donde habitan los verdaderos reyes, los reyes de todos. Pero el reino está lejos, pues hay una distancia gigantesca entre la mano y el alma. Solo unos pocos se acercan lo suficiente a su reino como para empezar a parecerse a sus reyes.
“Ah, entonces claro que soy Reina”, dijo ella deshaciéndose de las comillas. “Así qué fácil”.
“Fácil no”,dijo el paje mientras se incorporaba, se ajustaba la corbata y el traje para proseguir su camino hacia la oficina. “Lo difícil es que hayas vuelto para contarlo ! “
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