La leñadora

by Marcos Xalabarder

Dedicado a Lizarock

Tu cuento es un camino en un bosque. Un camino delgado, sinuoso, como el acorde de una guitarra eléctrica: tenso, estridente a veces, oscuro y salpicado de afiladas piedras. Tus pasos son descalzos o como mucho de alpargata. No sabes qué te acecha a los lados, en la espesura y, por eso, sigues el hilo de sendero casi de puntillas.

Leñadora, pero delicada. Con el hacha en la mano abres caminos que nadie habría inventado. Tu filo mellado, rudo, abre brechas entre los miedos densos. No serán vías perfectas, no serán ideales ni trazarán un mapa de carreteras romano, pero adentras la luna en cada centímetro robado al bosque. Y he aquí algo que no sabes: que todo bosque desea ser conquistado y toda bestia domada por su legítima Señora. Y si el ramaje se abalanza de nuevo sobre tus espaldas, no es para cerrarte el paso o dificultar tu trabajo, sino para seguirte, con todo el amor que se le pueda suponer a las zarzas.

Cuentos relacionados