La comba
by Marcos Xalabarder
Dos niñas jugaban a la comba, que trenzaba hermosas parábolas sostenida por sus manos. Una la tendía fuerte y la otra la distendía; una la elevaba y la otra la hacía volar a ras de suelo. Pero no permitían que los niños jugaran con ellas. No querían ver torcer el gesto a la cuerda y que de pronto transformara su sonrisa en silencio.
“Lo que hacemos es magia”, decía una de las niñas a uno que por ahí pasaba, “y la magia tiene un precio”.
“Entonces”, decía el niño, “¿qué precio debo pagar para saltar con vosotras a la comba?”
“Nuestra cuerda es sutil”, comenzaban, “tiene una vibración especial y es muy fácil que la interrumpas. Además es muy sensible a nuestra naturaleza. Se mueve según quién de nosotras la mueva, pero nunca sabes a quién de las dos obedece, si no es que la obedecemos nosotras a ella.
A veces se afloja y a veces se tensa. A veces la cuerda quiere que subas al cielo y otras, en cambio, quiere ver tus pies sobre la tierra; en ocasiones lo mejor es que sepas aguantar la respiración, o bien lo adecuado es gritar como un poseso; puede que corras o que vueles, puede que hagas pasos tan lentos que sientas que no estás saltando; ¿podrás tú hacer todo eso?”
El niño se quedó pensando un rato, y al fin dijo: “Pues no puede ser tan mágica cuando no puede hacer saltar a cualquiera”.
Las niñas se miraron, miraron la cuerda, la tiraron y se fueron de paseo con el niño cagándose de la risa.
Cuentos relacionados- La curvatura catenaria Introducción. La creación tiene sus misterios. Siempre sucede, todo el...
- Los platos rotos Érase que no sería, que había un niño que nunca...
- El equilibrista Se le daba muy bien la guitarra porque era equilibrista....
- El niño que hablaba con la boca llena ‘‘Niño, que comas’’, le repetía su mamá cuando el niño...