Ironía, Angustia, Lengua, Trineo, Nieve

by Marcos Xalabarder

Dedicado a Renata Solleiro

La Ironía perseguía a la Angustia en Trineo por la Nieve. Bajar por la lengua de nieve les daba, oh ironía, angustia. Podían resbalar y hacerse daño. Así que la ironía iba muy despacito, casi empujando con la lengua para que el trineo no corriese. Incluso en las bajadas pronunciadas la Ironía ayudaba a la perseguida Angustia a sostenerse.

La Lengua era larga y de pronto apareció una pendiente que iba a dar a un precipicio. La ANGUSTIA se hizo mayúscula, se iba a tragar la lengua si iban a tanta velocidad. La Ironía advirtió el peligro del trineo en la nieve, dejó de perseguir a la angustia y saltó para atraparla.

La Ironía se abalanzó sobre la angustia haciéndola caer. Ambas rodaron juntas colina abajo, movilizando a su paso un gran cantidad de nieve. Comenzaron a hacerse una bola y pronto fueron enormes. A medida que caían, la angustia y la ironía se apretaban más la una con la otra dentro de la pelota helada. Comenzaron a darse calor y del abrazo a la lengua no tardaron.

Cuando las encontraron, semanas después, ya la primavera se había encargado de romper el hielo entre ellas. Ahora yacían juntas, desnudas y libres.

‘¿Qué haría yo sin tí, Ironía? ¿Cómo sobrevivir sin tu voz en mi oído, sin la risa que me provocas, sin tu afilado acento dándome gusto. Desde que me enseñaste a volverme orgasmo me celebro cuando quiero:Ah ah, me gustia!, me gustia!

La Ironía, elegante como un dandy, le respondía: querida Angustia, en tí se reúnen el puntiagudo filo de la inteligencia y el profundo pozo del conocimiento. ¿Sin tí, sobre quién versaría? ¿Quién aliviaria mi vacío? Nací para alegrar tus noche con mi ingenio y para nutrirlo de tu plenitud.

La Angustia y la Ironía se besaron con lengua en la nieve y fueron uno y trino.

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