El monolito

by Marcos Xalabarder

Dedicado a Guillermo

Un flamante monolito estaba erguido en la sala principal de un museo.

“La gente me ve como una pieza de piedra”, decía el monolito, “pero dentro de mí han habido muchas cosas. Yo he sido adorado, venerado, devocionado. Ante mí se han cometido sacrificios y se han castigado pecados, he sido testigo de ceremonias secretas sólo para iniciados. He sido parte de la tierra y del cielo, cuando estaba a solas. También me han fotografiado, medido, calculado; conmigo han especulado y me he convertido en oro. He sido transportado (por una vez permanecí tumbado, aunque un poco incómodo), clasificado y almacenado. En el almacén no era nada. De pronto me he visto en esta sala, próximo a otros monolitos, aunque ninguno es tan grande como yo. Desde entonces nunca soy el mismo. Un día un joven me hace pasar por su padre, otro una señora por su anhelado amante, ayer el vigilante me miraba con miedo. Me pregunto si realmente soy sólido como el granito, o estoy hecho de una materia en la que penetran todas las cosas”.

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