El insaciable
by Marcos Xalabarder
El simple avistamiento de un plato de comida le recordaba que tenía hambre, mucha hambre. ‘A veces se me olvida’, pensaba, ‘si no fuera por mi trabajo en este restaurante me olvidaría de mi apetito’. Cuanta más comida veía, más hambre sentía, al revés que los clientes, que solían dejar de lado la mitad de sus copiosos platos.
“¿No le ha gustado el estofado?”, preguntaba a un señor con barba mientras su estómago palpitaba emocionado ante la perspectiva de terminarse el plato en la cocina. “Es que he comido mucho”, respondía el cliente mirando al camarero como si no le entendiera y separando mucho las manos para dar a entender la dimensión de la bandeja de carne que le habían puesto delante.
Sin embargo el camarero no se saciaba para seguir dando alimento a su hambre. “Al hambre hay que tenerla bien viva y contenta. Si acabo con ella, ¿quién me recordará que debo comer?”, era su filosofía. Por eso comía lo justo para estar siempre hambriento, nunca saciado. Una vez comió tanto que temió no volver a ver jamás al hambre que tan buenos deseos le había proporcionado. Sin hambre no hay deseos y sin deseos, ¿de qué sirve la vida?
Es un tiempo muerto de espera, un letargo, un dormitar como un bárbaro con una cerveza en la mano. Es preferible estar rabioso de hambre y sentir que la abundancia está al alcance de la mano.
‘Hambre insaciable, siempre quieres estar despierta’, le cantaba el camarero a su estómago cuando se iba a la cama. Incluso en sueños roncaba la hambruna. El camarero sabía que por la mañana su Hambre le despertaría, luego le llevaría a la ducha para acortar el tiempo del desayuno, luego le llevaría al trabajo para hartarse de servir platos a otros estómagos, y cuando estuviera bien muertita, se deleitaría con lo justo para convertirse en un rumor de fondo. ‘El Hambre ahora está dormida’, decía el camarero después de la comida. ‘Pero tiene el sueño ligero’.
El camarero no lo sabe pero su Hambre tiene un sueño ligero porque se le escapa: y es que sueña con llegar algún día a la meta.
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