El gorro naranja
by Marcos Xalabarder
Era una mujer a quien le gustaba bañarse en invierno en los lagos helados. A pocos kilómetros de su cabaña había uno con grandes piscinas rodeadas de hielo.
Cada mañana se ponía un traje de baño blanco, un gorro naranja y unas gafas y se echaba al agua. Le entusiasmaba el primer contacto con el agua. Era todo un idioma nunca pronunciado. Acaso podría traducirse una sola palabra de ese idioma al lenguaje humano, aunque suena banal: ah!
El agua helada la poseía por completo durante un instante, la sumía en la oscuridad del frío que está a punto de quemar. Una montaña de sensaciones se disputaba a cada segundo su piel.
Al poco de sumergirse sus músculos se entumecían y tenía que reaccionar. Agitaba los brazos con fuerza para volver a emerger. Le dolía el cuerpo pero el placer que sentía era más. Además, su cuerpo se acostumbraba al frío con facilidad y pronto pasaba a un estado de entrega al medio total. Su cuerpo y su mente la dejaban estar en paz.
Cuando se bañaba en el lago ella sólo sentía. Su mente se abstenía del menor pensamiento y se dejaba gozar. Lo único que permitía distinguir a la mujer desde la orilla era su gorrito de goma naranja. Pero a veces se lo quitaba. En una anotación rescatada de su diario se puede leer:
“Supongo que cuando me quito el gorro naranja estoy mandando una señal. Sumergida en el agua helada, aguantando la respiración, sin un solo pensamiento en la cabeza, me dejo llevar por el instinto.
Cuando me quito el gorro estoy desnuda, aunque lleve bañador. Desaparezco literalmente a la vista de los demás. Pero sobre todo, cuando hundo la cabeza, desaparezco para mí misma. Sólo soy una célula sensible en la que impactan las emociones.
Hoy me he quitado el gorro rojo. Hoy sí estaba a solas con el agua !! Tenía toda la intimidad del mundo… y lo hice. Le hice el amor al lago. Sí sí, es increíble. Lo adulé, lo monté, me montó, lo follé, lo revolqué, lo sentí tan adentro de mi sexo que me parecia que aquí estaba la fuente de todo lo demás.
Me gusta mucho tener orgasmos bajo el agua helada. Se conservaban más tiempo en el cuerpo. Aún me acuerdo”.
Hace una semana la misteriosa mujer se quitó un gorro naranja en plena calle y desapareció de vista.
Algunos investigadores siguen opinando, contra toda lógica, que la mujer desaparecida está a la vez en algún lugar y en todas partes.
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