El derviche
by Marcos Xalabarder
Pobre derviche. Tenía buena voluntad. Puede decirse que casi toda la del mundo. Pero muy mala suerte. Fue a ver a sabios y a iluminados de todo el planeta, pero hasta los más pacientes se desesperaban con él. Se preguntaban en silencio cómo podía Dios haber creado tamaño desbarajuste de persona.
Pobre derviche. Vagó por el mundo como una peonza, girando unos grados cada vez que un maestro le rechazaba. Y de esta manera comenzó a dar vueltas, cada vez más deprisa, hasta que se encontró a sí mismo. Hoy es la danza de los derviches.
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