El cumpleaños
by Marcos Xalabarder
Llegó a los 30 pensando que estaba todo solucionado y de pronto se dio cuenta de que se había dejado algo. Pasó un año y en su siguiente cumpleaños descubrió con estupor que en vez de 31 tenía 29. Estaba cumpliendo años para atrás.
Siguieron pasando los años, no sin dificultades, porque cuanto más joven más difícil se le hacía vivir en el mundo. Cosas que antes le parecían sencillas se le fueron agigantando. Pero por otro lado le ilusionaba la juventud que estaba ganando.
“Tampoco es que quiera convertirme en embrión. Cuando llegue a la infancia recogeré lo que se me había caído y me lo llevaré de vuelta”.
Así fue pasando el tiempo ante la sorpresa de todos hasta que se convirtió de nuevo en niña. Entonces se agachó, recogió la margarita que se le había caído y se la metió en el bolsillo. “Vamos allá”, dijo, “ahora ya puedo cumplir años”.
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