El agujero
by Marcos Xalabarder
De su excursión nocturna a la playa sólo recordaba que había un agujero que conducía a un mar de estrellas. Quizá fuera porque estaba fumada, pero juraría que cayó y cayó y la amortiguaron los planetas.
“¿Están las estrellas en mi mente o mi mente está en las estrellas?”, se preguntó cuando ya madrugaba.
De su viaje aprendió que los agujeros están para arrojar en ellos los vértigos y que se transformen en rosas.
“Quizá la próxima vez pueda intentarlo de día”, dijo celebrando con música que ya era hora de volver a casa.
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