Carta de los enamorados

by Marcos Xalabarder

VI- Los enamorados

Tenían los tres una idea muy clara de su pacto cuando el querubín armado apareció. Su luz incandescente pasó, sin embargo, desapercibida para los dos hombres y la mujer. Si lo hubieran visto llegar, quizá habrían alzado la vista y lo habrían invitado a pasar de largo o gentilmente le habrían sugerido callar y mirar.

Pero no estaban conscientes de sus buenas intenciones ni de su criterio para juzgar la situación.

Desde el punto de vista del ángel, su flecha tenía una misión: devolver al amado la atención sobre la amada que reclamaba su corazón y distraerlo, en cambio, del interés libidinoso que ponía en su juvenil lacayo.

Cuando la flecha silbó y convirtió en amantes al hombre y a la mujer, ya era demasiado tarde para evitar el incesto y la ruptura del matrimonio que el joven rubiales iba a fomentar entre su hermana y su mejor amigo.

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