Resultado del primer Improtext en vivo

Ya ocurrió! El primer Improtext tuvo lugar en la Fragua (Cornellá) y no estuvo mal. Traía yo un día de perros, bajo bajo, de ánimo muy gastado por circunstancias de la vida. En esa situación no es fácil fluir con la música, porque te sientes muy atenazado. Sin embargo nos pusimos a ello, primero un largo calentamiento, luego el texto. Teníamos poco público, primero solo una pareja, luego dos, luego tres y los camareros. No me importa mucho eso, porque aunque solo fuera uno, si el texto que escribo es bueno, vale la pena.

Teniendo en cuenta, digo, mi estado de ánimo, creo que hice un buen trabajo. Por lo menos no me bloqueé y pude ver que delante del arte también hay oficio. Angel arrancó con buenas notas, rascaba la guitarra y sentí ubicarme en la sala: la Fragua. De ahí al duro metal que un herrero trabajaba. El duro metal, claro, era mi ánimo. El martillo, el teclado.

Al final de la improvisación, que duró como una hora, recibí buenos comentarios. Quería saber cómo se vivía desde el lado del lector. La fórmula parece buena, el ritmo de mi escritura adecuado y sé que con un poquito más de relajo, la magia se presenta en el acto. Siento que es un buen proyecto, que puede llevar lejos, como mínimo en la experiencia de escribir en vivo.

En el proceso trato de incluir al lector, al publico. Como la empatía la tenía bajo cero costó un poquito y tuve, a veces, que tirar del intelecto. Pero no estoy descontento y aunque no enmarcaría este texto, aquí lo presento:

(nota: publicaré próximament un video con la musica también, pero para hacerse una idea el texto se proyecta en una pantalla lo más despejada posible, y el músico con su guitarra y yo con el portátil ocupamos los lados del escenario)

 

PRÓLOGO

A toda mañana –despertar de la luz- le precede un largo instante de oscuridad.

En esta página el oscuro es blanco. Ciega a quien con el teclado intenta dar forma al humo de la Fragua.

El humo tiene esa forma esquiva, de quien no se decide a ser yo, tú, él. Algo.

Y se le permite, en el tiempo del prólogo, desanudar sus intenciones, como hacemos cuando apenas estamos despertando.

Las legañas, el abrazo demasiado apegado de las sábanas, el cuerpo un tanto atenazado por lo que se vivió en el sueño.

Pero ya la primera aurora anuncia, aquí donde se forja el hierro y se da vida a la espada, que en este concierto que ustedes dos, únicos ojos de este evento, disfrutarán por ser de este experimento las cobayas primeras.

Dice el herrero, ajustando los primeros martillazos: “No sé, pedazo de hierro duro, qué has de ser en mis manos, pero golpe a golpe (de teclado) te iré alargando, sembrando, para que al cabo de unas líneas te conviertas en el instrumento deseado.

Mis golpes, ves, son dulces, incluso musicales y si tú te dejas, si al tenaz y abrupto hierro no quieres volver, me desharé de tus durezas, de tu espanto, y así, dulcemente, como el desprendido ritmo de la guitarra, dejarás de añorar la montaña, la cueva, el pozo, donde creiste permanecer para siempre.

La sombra siempre se cierne, de la manera más inesperada. Oscuridad no le falta a la mañana, pues cada objeto, movimiento, cuerpo, arroja en sus primeras horas, su negrura alargada.

Prepárese querido público a ver fluir estas letras. Les agradezco que se multipliquen, y que lo hagan a pares. Ahora están en iguales con los señores de la barra.

Agradezco a la Fragua, arrojo tan insensato, de permitirle a un texto vivo instalarse en su yunque para ser moldeado.

Aquí finaliza el prólogo. Ya siento, gracias Angel, un cierto alivio y confieso, he de decirlo, que no tengo miedo al fracaso.

 

PLANTEAMIENTO

El herrero alzó el mazo –que aquí llamaremos teclado- y ajeno a los eventos que acaso, ahí fuera, estén pasando, inicia su trabajo.

El herrero tiene una hija. piensa en ella cuando golpea el teclado. Sería rudo a ojos ajenos, para él es amor dado.

Como puede ser duro y blando a la vez?, le pregunta el panadero, que junto a la ventana pasa y le ve acalorado.

Mira panadero, que mis herramientas son como tus panes –perdon llaman al teléfono-

(teléfono te imploro, estoy trabajando) (gracias)

Te decia panadero, que tu y yo somos iguales. Excepto que mi hierro está blando cuando el fuego lo abrasa y tu pan se pone duro cuando lo estás cociendo.

Al fuego el hierro se doblega, se entrega, se macera. El fuego todo lo cambia y lo transforma. Mero intermediario, el herrero, que a veces con sudor y a veces con temple la pieza crea, se interpone entre la dura roca y la blanda hoja de una espada.

El herrero también es blando y duro. Duro porque su brazo firme debe mantener, y blando porque su corazón ha de ser tierno si la pieza maestra quiere lograr.

En la fragua hay público!

Se preguntan –o quizá no- qué clase de espada se quiere fabricar. ¿Será larga –acaso aburra? ¿Será afilada y qué corta?

Esta espada, mi querido lector, está siendo escrita para alcanzarte a vos.

No es de las que hieren, ni las que sangre demandan. Es de las que disciernen lo oscuro de lo claro, la verdad de la mentira, el sueño de la vigilia, el aquí ahora del allá y el pasado.

(el silencio también es un buen aliado, el hierro que se enfría va forma tomando)

 

NUDO

Del puerto zarpó un barco. Un soldado viaja en la popa, al horizonte mirando. En el cinto una espada que un herrero le forjó, en la mirada limpia de duda, un destino está esperando.

Marineros en el fondo de la barca charlan. Murmullos le llegan, pero más fuerte se escuchan los saltos del agua que salpican la quilla.

‘Así se cruzan los mares’, piensa el soldado, ‘no sin apartar las aguas, no sin  temblores ni algún quebranto’

Tiene la expresión tranquila, de su misión está al tanto. Llegar i vencer al llanto, al lamento, a la queja. Ya va intuyendo la batalla que le espera.

No se forjó la espada para quebrarse a la primera. Se tomó su tiempo de viaje, de la cueva a la funda. Se tuvo que traer de lejos, de quién sabe qué montaña, a la que algun hermitaño subió sin prisa, pero sin pausa.

El fuego conoció, sintió la hoguera, que le dio la vida y el valor que lleva. Quien no quisiera una espada que abriera las brechas. Quien no querría empuñar un arma que no hace guerra, sino paz en el pecho y claridad en la cabeza.

La vida en el barco es, cuando menos, serena. Ya los marineros del fondo acabaron sus cervezas. Menos uno que aun apura, mirando de reojo al soldado, el último trago antes de la tormenta.

Un viento ligero empuja la vela, la recorre entera, la tiende y la infla. Y luego, resbalando por el mástil como una culebra, en los cabellos del soldado se cuela.

En un instante venido de quién sabe donde, una duda se acerca. Los pies del soldado cosquillea, amenaza con desplegar su presencia. La duda viene siempre a escondidas, pequeña, pero como un ratón a un elefante, el ánimo entero puede consumir.

Pero el soldado no es un elefante, no se parece porque no tiene trompa ni piernas gruesas ni pesa mil kilos. Y cuando ve la duda, que revolotea, saca la espada, apunta, y señalando con precisión de cirujano el mismo centro de su existencia le dice: “Duda, es triste tu existencia. Pues como este barco te inclinas de derecha a izquierda, y no tiene fin tu danza, y en ella te quedas. Te concedo un segundo que ya ha pasado, ahora permite, que estamos llegando.

 

DESENLACE

Llegando a puerto cuando la luz del día en el rostro le daba, apenas sombras distinguía en el muelle de carga.

Siluetas de armadores, acaso princesas, quien sabe si también soldados de los que no hacen la guerra.

No ve si tienen ojos, ni boca, ni labios, pero que respiran el mismo aire, que tienen los mismos órganos, emociones, memorias, es seguro.

Y desembarca y mira por un momento, con calma.

De la misma tierra somos, yo solo le di la vuelta, y de orilla a orilla este océano me devolvió a la nuestra.

Traigo esta espada para hablarles bajito, tan bajito como su pensamiento permita. Si quieren, soy un murmullo que refresca su cabeza. Quien me lee no sé qué espera, porque yo ya no espero nada ni a nadie en esta vera.

Y puesto que vinieron a recibirme, en este muelle solitario, permitan que les cuente un historia que traigo de bien lejano.

 

‘La historia que cuenta el soldado’

En lo alto de una montaña había un lago, un espejo para quien se asomara. Sus aguas eran tranquilas, silenciosas se diría. Apenas el rumor de una onda arrastrándose a la orilla.

El espejo devolvía con exacta justicia, lo que los viajeros ponían en su mirada serena.

Uno, con los brazos cruzados, la cabeza ladeada, vio un pez escabulliéndose hasta el fondo. Apenas un suspiro, ese pescado esquivo, que no deja de moverse ni tiene intención de quedarse en ningún sitio. Inquieto se rasca la pierna. No sabe si el pez le huye, quisiera cazarlo con una red, ponerle un cebo sabroso para que vuelva.

Pero el pez ya se ha ido, y a la velocidad de los de su especie, le miró en los ojos y se llevó consigo la impaciencia.

Al lago llegaron por sorpresa, dos pastorcillas inquietas. Al lago le entregan unas sonrisas, el lago les devuelve un saludo educado.

Se dejaron el rebaño abajo, pastando junto a unos setos. Tienen ganas de refrescarse, se desnudan y se arrojan.

el frío le da risa, a una de ellas.

La otra no se decide, y se queda quieta. Pero luego se agacha, tiende la mano y toma un sorbo del agua fresca.

El tiempo de las letras es largo y lento, el de las mentes inquietas, que ven todo rápido y la siguiente imagen ansian es veloz, no tiene compasión de los segundos y a los minutos que vuelan se entregan.

Y alguien anuncia, desde la pradera, que el día ya tuvo su vida y acaso no vuelva.

En la incertidumbre viven las palabras vivas, igual que la gente, que no hace planes, ni programa su aliento.

Pero sí saben que en cada salto de línea, de párrafo, de página, espera una nueva posibilidad de ser, de encontrar nuevas metas.

Justo ahora que estaba tomando carrera me dicen que ya llevamos una hora

¿

Igual que estas líneas, que se amontonan bajando la colina, creció la población de la fragua entre las mesas.

Dos cenaban tranquilos, el tenedor en ristre, la mirada atenta y dividida, entre el rico manjar y las letras.

Adivino no es el lago del que les hablaba, y es difícil que se inmute ante el silencio prolongado.

EPILOGO

Soy un texto vivo, que respira y siente. Ni mejor ni peor que ninguna gente.

Procuro ceñirme, cuando menos a la ortografía, y como todos los textos, tenemos páginas brillantes, otras mediocres.

Pero tenemos la suerte, las palabras que nos arriesgamos a la muerte, de que siempre hay –como mínimo- dos ojos que nos dan la vida.

Sin ti, lector de estas líneas, qué sería de mi?

yacería en el fondo de un cajón, acaso –más estrecho todavía- en un archivo de cinco bits.

Tenemos los textos vivos las mismas oportunidades que tienes tu. De tener sentido, o de aguardarlo sin fin.

Pero estoy seguro, yo que soy verbo y también adjetivo, de que ambos compartimos el destino que creamos. Que en algún salto de párrafo, en alguna vuelta de página, de pronto, sin comerlo ni beberlo, cuando acaso el tiempo creímos dado y la palabra FIN apunto estamos de encontrar al paso, de pronto digo, la magia se asoma, tímida acaso, escueta y con poca ropa, tan humilde que apenas se la nota.

Pero qué bueno que sigamos escribiéndonos, yo aquí en este marco blanco, fuente de éxitos y de quebrantos, y tú allí, en tu mente, con tu pasado, tu futuro y tu presente.

Compartiles quiero, en estas humildes frases, que al igual que un libro, todos tenemos principio, nudo y desenlace. Pero que a diferencia de los libros, y de las historias personales que como fuego se graban en las arrugas de la frente, nosotros podemos, sí podemos, reescribirnos una y otra vez, borrarnos, reiniciarnos, saltarnos acaso algún capítulo que creímos innecesario.

Yo que soy texto evito en lo posible que me ataque el corrector de estilo. Que me diga si mayúscula o MINÚSCULA, si rima o no el verso.

Tú que eres lector evita, por favor el juicio, porque todo lo que se da se recibe y solo soy un espejo.

Pero no temo eso, no temas tú. Que aquí estamos para sentir algo, para hacer música de la palabra, y del eco que te llevas adentro.

Así que este epílogo se despide, agradece la atención prestada, disculpas pido por el tiempo robado, y les anuncio que ya se acerca el final de la página.

Y ustedes, amigos, recuerden al dios Word que llevan dentro. Que siempre pueden reiniciarse y comenzar de nuevo.”

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Improvisación textual

Recuerdo a mis lectores que el próximo viernes dia 5, en La Fragua (Cornellà) actúo con Ángel Martínez en el número ‘IMPROTEXT’.

Para mi, el objetivo es la fluidez. He notado que hay diferencia entre escribir con la cabeza y con el corazón. Con la cabeza te puedes tropezar, sobre todo si estás delante de un público. Pero con el corazón es difícil, ya que una vez me conecto con la música el agua es abundante.

En cierto modo no me gusta llamarlo improvisación. Suena a precipitado, a cualquier cosa. Es más bien una sintonía entre escritor y músico, razón por la cual sería más adecuado llamarlo ‘Concierto’. No tengo un nombre adecuado todavía para esto, pero con el tiempo y la práctica espero encontrarlo.

Mi propósito para con el público es que disfruten. Que disfruten leyendo y escuchando ‘en tiempo real’. La música de Ángel y mi escritura están consiguiendo crear una melodia ‘textual’ que me gusta mucho.

Este viernes estreno. A ver qué tal.

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El fin de los tiempos

Hubo un tiempo en que el camino por delante parecía largo. Una ilusión amanecía y todo eran posibilidades. Pero igual que se levanta el sol, se pone. En su recorrido por la bóveda del día alumbró puro desierto. Ya se oculta de nuevo y es momento de renovación y de cambio. La noche será larga. Pero mañana será otro día.

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Escriptor busca alumna

He vist un anunci d’una noia que buscaba un profesor d’escriptura. Li he enviat aquest email (está en catalán):

Hola, he vist el teu anunci en què buscaves un mestre d’escriptura. Doncs bé, jo en sóc un. M’agradaria organitzar un taller i reunir un grapat de gent, però també seria molt interessant ser un professor particular.
Sóc particular perquè no hi ha ningú com jo i també perquè puc tenir un sol alumne. Per exemple, tú.
Si vols ser la meva alumna, primer m’has de conèixer. Sóc el què escric. Tinc un bon llibre de contes (El tens aquí a 2 euros la descarga i aquí gratis) i una pàgina web on regalava contes a canvi de paraules. Mira’t-ho a wwww.pidemeuncuento.com.
Ara estic enllestint una bona novel.la i d’aquí uns dies faré el meu primer show d’escriptura en directe. Això vol dir que ja sóc capaç d’improvisar molt ràpidament i am seguretat. Domino la paraula escrita i ho puc demostrar en tot moment.
Hi ha tallers i tallers d’escriptura. Però en general no s’hi ensenya l’ànima, que és la que veritablement alimenta la creació. La reste són fomes, fórmules, ecuacions. Alguns les segueixen bé i esdevenen excel.lents narradors. Però la tècnica no pot determinar la novel.la. I en canvi la pot amagar.
Cal donç començar per l’ànima, la màgia ja fa la resta. Jo crec que si algú de veritat vol fer de l’escriptura el seu art, si no és només una fantasia, ho pot fer. Quants més escriptors siguem millor. El món necessita bons escriptors, autors que sàpiguen cap a on dirigeixen les seves obres. Perquè escriure per entretenir la gent, no és meu estil. Senzillament m’agradaria molt que fosis de veritat una escriptora i que puguis assolir tota la confiança de què, a més, ets única.

Deures:
Demana’t, Per què vull escriure? M’agrada el què faig? M’agrado jo? Vull ser reconeguda? Vull ser acceptada? Em preocupa ser mediocre?

No cal que m’enviis les respostes, jo ni jutjo ni corregeixo. Són per a tú. Jo me les faria si comencés a apendre a escriure.

Com a resum et diré que el més important i el primer és pendre’s seriosament.

Així, maria meva, la primera lliçó, com veus, és gratuita.
Si en vols més en parlem.
Salut!
Marc Xalabarder

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IMPRO TEXT – El show de escritura en vivo

Queridos lectores, el próximo 5 de Febrero presentaré en Cornellà (Barcelona) el primer show de escritura en directo de España: el IMPRO TEXT.

Hace un par de años que tenía en mente la idea de llevar la creación escrita al nivel de peformance, pero como tantas otras cosas no he tenido la suficiente voluntad de hacerlo hasta ahora. Los culpables de que me haya decidido son los creadores de la Jam de Escritura (http://jamdeescritura.wordpress.com/). Argentinos, cómo no. Los descubrí hace poco cuando buscaba a alguien que hubiera hecho algo parecido (uno siempre quiere ser el primero). Cuando supe que vendrían a Barcelona el 2010, entendí que debía llevar a cabo cuanto antes mi proyecto para no quedarme en el lado de los que ‘dijeron que harían pero no hicieron’.

Mi escritura actual encaja perfectamente con la idea de la improvisación en directo. Quienes ya me conocen saben que el lector forma parte del texto que, mágicamente, penetra en su mente para ser uno con ella. Lo que he visto en la Jam no se parece a lo que yo hago -a nivel escrito, formalmente sí-. Por ello pienso que podemos apoyarnos mútuamente. Me encanta la iniciativa argentina y desde aquí les mando mis felicitaciones, esperando que podamos coincidir en Barcelona. Viva la escritura viva!

improtext

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Mañana en el desierto

Dedicado a Teresa

Palabras:

locura
sol
canela
moldear
piel
excelencia
fluir
abrazos
descalza
pupilas
gracias

Corría en círculos, descalza sobre la llanura. El sol la bañaba por completo, inundando sus pupilas, abrazando cada rincón de su piel color de canela. Las plantas de sus pies también podían sentir el calor que la tierra almacenaba a medida que la bóveda celeste peregrinaba de este a oeste. Extendía los brazos para capturar incluso las minúsculas briznas de aire que todavía fluían entre los matorrales.

De lejos, su hermano la miraba y pensaba: “Está loca”. Ella, que tenía una atención especial a las vibraciones del pensamiento, se respondió: “Necio, solo estoy agradecida”.

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Cerrado hasta diciembe

Me voy de viaje, a seguir creando a este Ser-escritor-creador-artesano que soy. Hasta diciembre no podré actualizar la página.

Gracias por la paciencia!

Marcos

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Pequeña historia de una isla pequeña

Dedicado a Mayra Rivera

Palabras: lucha, honestidad, justicia, tristeza, preguntas, voluntad,frustracion, colonia,amanecer.

Cuento:

En una pequeña isla se apretujaban todas las cosas buenas y malas. Las virtudes se peleaban con los defectos y los errores daban codazos a los aciertos. Todas luchaban por colonizar la isla y, a causa de los empujones y de la estrechez, con frecuencia la orografía cambiaba.

Había temporadas de montañas altas y escarpadas, tan grandes que sus laderas sumergían las playas. Había épocas de serena calma y la tierra se volvía tan plana que nadie se perdía de vista.

Los habitantes de la isla recuerdan que hubo volcanes y que la lava arrastró montones de almas, que hubo huracanes que torcieron el espíritu de los niños y lluvias torrenciales de química infecta que arruinaron las cosechas.

Pero también se levantaron de la nada colinas de un verde vivo y ríos tropicales camparon a sus anchas portando en sus corrientes la música y la palabra.

Los científicos de la isla debatían las causas de tanta inestabilidad. « Son los vientos de poniente », decían algunos. « No, son los de oriente, que se suman al desplazamiento de placas », aseguraban otros con igual confianza.

Para los intelectuales era una cuestión pertinente al desarrollo de la base cognitiva que implicaba a los estamentos educativos y de gobierno. « Consideramos que harmonía se escribe con hache y que, mientras sigamos cediendo al imperialismo lingüístico no habrá paz en nuestra tierra »

Finalmente estaban los creyentes, que eran quienes creían que no podía hacerse nada.

En el centro de la isla, sin embargo, vivía una mujer que no era científica, ni intelectual ni creyente. En el mismo medio del caos desesperaba y se cuestionaba. A su alrededor veía como los honestos, los frustrados, los caciques y los ladrones borboteaban. Dentro de su isla lo único fijo era la falta de calma.

Y, sin embargo, cada mañana el sol salía por un extremo y se ponía por el otro como si nada. Admirada por tan bella constancia se sujetó a ella como un náufrago a una tabla, y día tras día alineaba su espíritu y su mente con el sencillo ciclo de la vida. Poco a poco se volvió relajada.

Nadie supo cómo ni por qué, pero un día un terremoto de sosiego sacudió la isla y arrastró el conflicto más allá de la playa. Científicos, intelectuales y creyentes coincidieron entonces en señalar que el epicentro del seísmo era la “harmonía” de una dama.

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Ante el Sexo (adaptación libre de un relato de Kafka)

Un hombre llega caminando de muy lejos a las puertas del sexo. Frente a la puerta hay un guardián. Es alto y fuerte y bien podría matar al hombre de un solo golpe. El hombre se detiene ante el guardián y, mirándolo con temor, piensa que no le dejará pasar. Se sienta, por tanto, en una baldosa junto a la puerta del sexo a esperar que venga alguien y reclame entrar. De esta manera espera durante mucho tiempo. Años incluso. Pero nadie más llega.

El hombre se acostumbra a la presencia del guardia, y con el tiempo lo sigue viendo temible pero ya se atreve a dirigirse a él. Pretende entablar pequeñas conversaciones, pero el guardián se limita a cumplir con su deber.

« ¿Qué hay más allá? », le pregunta el hombre al guardián. « Más allá hay otros guardianes, cada cual más grande y fuerte que el anterior, apostados frente a las puertas secretas del sexo»

El hombre se vuelve a tumbar en la baldosa y medita que aunque lograra vencer al guardián las dificultades no harían más que crecer.Desiste por tanto de toda fantasía acerca de cruzar la puerta y se dedica a esperar en paz.

Un día, cuando el hombre ya es tan mayor que está por morir, le pide al guardián que se acerque porque quiere preguntarle algo. El guardián accede por compasión y se inclina mucho para escuchar la débil voz del anciano. « ¿Por qué en todo este tiempo nadie más que yo ha querido cruzar esta puerta? » El guardián acerca sus labios a la oreja del anciano y le dice con claridad : « Porque esta puerta estaba abierta sólo para tí. Ahora voy a cerrarla»

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Aquiescencia

Dedicado a Fermín de Pas

Palabras:

aquiescencia
miedo
nuevo
nalga
boca
oscuro
ámbito
muerte
lecho
único
permiso
ambivalente
mirarte
línea
agua
abrazo

Cuento:

En otro tiempo se habría entretenido en averiguar el significado de la palabra « aquiescencia ». O bien la habría rodeado con otras muchas, sitiándola día y noche para entender su propósito, convocar sus significados y tratar de derrotarla. Lo más probable, en aquel tiempo, era que ni siquiera llegara a cruzarla.

Pero esta vez dejó de lado su cortesía literaria, alegoría del miedo a lo nuevo, y pensó en sus nalgas, luego en su boca, y cerrando los ojos se aventuró en el ámbito de la muerte : el sexo.

« Este lecho ha sido puesto únicamente para tí », le susurró el guardián acercando mucho los labios a su oído. Era un guardián alto y temible, de grandes brazos capaces de triturar una tibia sin esfuerzo. Por un momento sintió el mismo calor apresurado de antaño, el temor de no tener el permiso de arrojar en la cama todo su deseo. Se balanceó en el borde mismo de la sábana durante un buen rato, perdido, ardiendo. Hasta que, desde el otro lado de la cama, ella le devolvió la mirada. El peso de sus ojos inclinó la balanza y, ya sin resistencia, cruzó la linea y abrazó sus aguas.

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Ask me for a short story

By steping into english writting, I’m breaking through a mirror. I don’t have a perfect knowledge of English, but it’s just enough to communicate for me. It’s not about grammar or sintaxis or spelling. I don’t have a writting that needs to be constricted into rules and then deconstructed again by your intellect. My writting is more like a pulse of my soul. And that’s a beating, a vibration that sounds. I hope I don’t tear your ears too many times with my mistakes or lack of a huge words library. I hope I can just make me understand with you as with any other person in the world.

By this time you might have noticed that i’m writting for you. Not JUST for you, but BECAUSE of you. For me wtitting is like talking. My writting is also a call. A call for the Family out there. What family? Well, as in any other family, those people who share certain characteristics. In my case, that means love, brotherhood and self knowledge. God is a personal choice. So I will keep it for my intimacy. To this my family, those who are looking for more light in their lives and in this world, I write. I can talk to you by writting.

I like to write short stories. Or even novels. The shape isn’t very important, though. It’s a vehicle. I’m just trying to become a good manufacturer.I usually do it in Spanish or Catalan. But thanks to my English skills, I feel ready to do the same in this language. I feel confident that what I want to tell I can tell it. I’m not interested in Literature, just in Self communication -read communication between Beings. I am confident that if I need a word, there’s a dictionary, or that there’re always quick translators in internet. All i need is to make sure that the text I deliver runs exactly down the same river that drives me.

So i’m opening here and now, in this blog, the possibility that you ask me for a short story in English. Just sent me a chain of words -do as you like anyway, as you feel- and let me answer you back with a short story.

I will write you back a short story. It might be uncomplete like me. Both my writting and my Self must evolve toegether, as I do not detach one from the other. I have so much to learn, just like every one else. But what I can say for certain is that whatever I give you back carries all the love and knowledge I have to the present day.

By the way… it’s Free.

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Un cuento para la calle

He presentado una propuesta a la Generalitat de Catalunya para escribir cuentos anónimos en distintos lugares de Barcelona. Copio aquí abajo una muestra ficticia pero con un cuento escrito para la ocasión:

TAPIA

Traduzco para quien no entiende el catalán:

“La tapia en blanco:

Parado frente a la pared en blanco, el artista se esforzaba para ver con claridad un diseño, un concepto, una idea que fuera original. Pero, por desgracia, todo estaba inventado.

En su cabeza hervían las ideas, pero ninguna superaba el análisis de originalidad. Las fue descartando y, poco a poco, la mente le quedó en blanco.

Fue entonces cuando, mirándose en esta pared como en un espejo, se iluminó. “

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El orden de los factores altera o no el resultado

Dedicado a Eddy Moreno

Tus palabras : ni Tuyo ni Suyo: Mio

Mis palabras : ni Tuyo ni Mio: Suyo

Sus palabras: ni Mio ni Suyo: Tuyo

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El bautista y el profeta

A mi buen amigo Rubén

“Eres profeta”, le dijo Rubén a Marcos nada más conocerlo. “Entonces tú debes ser bautista”,  le respondió en justa deducción.

Las dos cosas eran ciertas, ateniéndose tan solo a la breve conversación, que por la modestia y prudencia de ambos podía haber continuado así:

“El único bautista es la muerte, yo me limito a nombrar, que es lo propio de los hombres”, decía Rubén declinando toda responsabilidad.

“Pues yo, del futuro no conozco nada. Como mucho, soy capaz de ver en el pasado las señales del presente”, reflexionaba Marcos procurando ajustarse a la obviedad.

Con todo, no era extraño bautizarse ni profetizar en aquella catacumba barcelonesa, tejida de mamposteria y arcos medievales camuflada en el sótano de una anodina cocina. Seguramente se habían encontrado en aquel mismo lugar, vidas atrás, quién sabe si conspirando en la sombra contra la sombra o iniciando a los hombres en el secreto arte de la introspección. Acaso entonces también fueran profeta y bautista, aunque de manera más tradicional, y Rubén hubiera sostenido un cuenco de madera lleno de agua y Marcos apuntado una nube en el cielo antes de exclamar: “Parece que va a llover”.

Lo único cierto, eludiendo toda especulación, era que no podía existir profeta sin bautismo ni bautista sin profecía. ¿Para qué bautizar lo que no ha de Ser? ¿y cómo profetizar sin el permiso de la iniciación? Si acaso, y para evitar cualquier suspicacia, determinaron aquella misma noche que sus profesiones eran secretas y funcionaban para ellos y para nadie más.

Como buen bautista, años atrás Rubén había subido a la montaña para ayunar. En su visión había visto tres cosas: un jardín frondoso a sus espaldas, un desierto ardiente al frente y una procesión de turistas con merienda en domingo. Lo que conoció y aprendió entonces sólo lo sabe él. Pero años después le permitió reconocer y despertar a uno de sus mensajeros.

En justa correspondencia, Marcos no tardó en devolverle el favor, y en una moderna versión de escritura sagrada le dejó escrito:

“Todo en la vida es repetición y paradoja. Se repite el agua en el río y se repiten los pasos del caminante. Y, sin embargo, ambos avanzan por la tierra hacia la mar. El río también sube como el hombre a la montaña para volver a nacer y se deja transcurrir luego, en dulce o abrupto descenso, hasta el morir. Los dos ascienden al cielo y vuelta a empezar. De la misma manera, tu ayuno en la montaña no es pasado ni futuro sino eterno presente. Aquí y ahora tus paisajes te rodean: a un lado la abundancia de la tierra; al otro la árida travesía sin agua. Unos pasan de la abundancia a la miseria, otros de la pobreza a la riqueza, y sólo al asceta que se mantiene en justo equilibrio, le es dado el entendimiento de la montaña: de qué lado te inclines depende de tí.

Seis días hicieron falta para la creación, y al séptimo se retiró el creador para dar lugar a los hombres, que desde entonces se llamaron ‘domingueros’ -literalmente, los que llegan para merendar cuando todo está hecho. Sólo el asceta ha sido testigo de los días y las noches, del frío y del calor, del tiempo que necesita el alimento para brotar y de lo rápido que se consume al final.

Todo está dicho y todo está hecho. Es por eso que los bautistas se limitan a repetir la imagen del nacimiento y los profetas a recordar.”

Marcos Col. 1 Lin. 19

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Bienvenida a los vanguardistas

La Vanguardia ha tenido la amabilidad de publicar mi blog, por lo que estoy recibiendo visitas procedentes de allí.

Como barcos procedentes de ultramar, han descubierto mi isla. Bienvenidos, pues, a este rincón cada vez más grande de internet. Pasen y vean. A su derecha tienen los menús, a su izquierda los cuentos y artículos. A continuación un guía turístico les escribirá un tour por Pidemeuncuento:

“¿Se oye? ¿Se oye? Hmm, buenos días y bienvenidos a Pídemeuncuento. Durante las próximas líneas les hablaremos de la idiosincrasia de esta población. Habitada mayoritariamente por palabras, la isla -más bien archipiélago- es básicamente una Financiera. Admite toda clase de inversiones en una única divisa: la palabra. Con ellas produce cuentos que exporta por email a clientes exclusivos. Todas las transacciones son gratuitas, solo se pide que se firme el libro de visitas, es decir, que se deje un comentario. Como no hay bancos, Pídemeuncuento no se ha visto afectado por la crisis, y se está convirtiendo en un destino deseado por muchos internautas. No es para menos. Es una economía muy atractiva: a cambio de una pequeña inversión de palabras, se obtiene un cuento muy bello. Se multiplican los beneficios, se reparten los dividendos, todos se hacen ricos. Es una buena economía.

En ‘El autor’ podrán visitar la foto de quien escribe estas líneas. Hemos dispuesto este breve museo por razones meramente políticas. En ‘Envía tus palabras’ pueden hacer sus ingresos de términos para la fabricación de nuevos cuentos. Les recuerdo que la economía de nuestra isla depende por completo de nuevos inversores. Luego está el menú de los textos, una calle principal donde se erigen los cuentos. También encontramos el Tesoro Público, donde se almacenan los cuentos escritos para la reserva nacional.

Invitamos a todos los visitantes a escribirnos y darnos sus palabras. De entre ellas elegiremos las que ofrezcan un mejor rendimiento. Al final de esta línea haremos una pausa para el té.”

vangu

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Por fin! Primer recopilatorio de Pidemeuncuento.com

portada_pideme_webPor fin sale a la venta mi primer libro recopilatorio de la web Pidemeuncuento.com.

Son un total de 99 relatos que aparecen en la web, corregidos y editados para la comodidad del lector. Lanzado a través del servicio Bubok.es, tiene un precio de 15 € (estos manes se cobran 9) pero si todo va bien intentaré editarlo más barato.

Espero que los lectores de esta web lo compren, como todos aquellos que alguna vez me hayáis pedido un cuento, pues aparecen en el libro la mayoría.

De esta manera espero empezar a ser un escritor financiado directamente por sus propios lectores.

Podéis comprarlo haciendo clic aquí.

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‘Érase una comilla arriba y una coma abajo,

Autocuento

La Comilla era ligera y flotaba en el aire. La Coma, en cambio, era pesada y se hundía en el suelo como un rábano. Pero la primera soñaba con tocar el suelo y detener por un momento a un ejército de palabras. Quería dejar de ser tan preciosa y exquisita para bajar a la realidad de los párrafos y las frases, al día a dia de organizar el tráfico del ritmo y de la gramática.

La Coma estaba harta. Todo el tiempo tropezaban con ella, casi nunca la respetaban. A menudo se sentía mal tratada cuando la tiraban en cualquier lugar. Estaba echa para el silencio y navegaba en un mar de palabras. En medio de la marea, la Coma miraba al cielo y soñaba con ser Comilla, en perder todo el peso y elevarse hasta las alturas para abrir las puertas de la sagrada Atención a una lista afortunada de palabras.
“Eres muy afortunada, Coma”, piensa la Comilla, “porque tú estás en el texto, donde puedes experimentar todos los significados y evolucionar como Ser gramatical. Nosotras las comillas, en cambio, somos limpias y perfectas y elevamos a una frecuencia mayor a las palabras que custodiamos. Pero yo me aburro. Yo quiero sentir, correr, acelerar, frenar, intercalar, enumerar, pausar, silenciar, organizar como vosotras las Comas. Existe una manera de hacerlo, pero luego no podré volver atrás. Tendré que caminar contigo, Coma, por el resto de mi existencia. Nunca podré tocarte, porque me tacharían, pero viviré cerca, en las frases cortas, en las palabras sueltas de una larga lista. Procuraré estar cerca”.
La comilla se tiró desde lo alto de la Mayúscula y se quedó en coma. Dicen que al pasar la página el vigilante las dejó a oscuras, y que la Coma fué a visitarla cada noche, inundándola de susurros y de margaritas.

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El brindis

Dedicado a Anónimo

En el brindis se le rompió la copa. Todo el champán se derramó sobre su muñeca y resbaló por su brazo colándose en su vestido de boda. Algunas gotas se alojaron bajo la axila. En aquel momento lo apropiado era tomárselo a broma y alabar la fortaleza de la novia, pero ella sabía que no era un buen presagio.

Por eso, cuando diez años después su matrimonio se deshizo, se acordó de la fatídica señal. “Ya lo decía el brindis ya”.
En los siguientes años de divorciada se siguió acordando del brindis cuando dejó de encontrarse atractiva, cuando alcanzó los cuarenta, cuando le negaron el ansiado ascenso, cuando quiso ser madre y era tarde.

En su mente se rompían los mismos cristales que el día de su boda, porque una estridencia así en el día más importante de su vida tenía que reverberar para siempre, reproduciendo como en un lago las ondas de su infortunio.

Acudió desesperada a una chamana, que le confesó: “Los presagios, una vez se han visto, no se pueden deshacer. Pero se pueden reinterpretar”.

Entonces vio con claridad que su matrimonio había sido una farsa y que el brindis no había hecho más que anunciarlo.Que no era la copa, sino ella, la quebradiza, la que tenía todos los números para sucumbir a una crisis. Y así ocurrió, su vida se fracturó en mil pedazos, liberando de su prisión a todo el champán.

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Dos libros de cuentos nuevos y una novela en marcha!

Estoy sacando adelante dos recopilaciones de cuentos, una dedicada a esta página Pidemeuncuento. Mi idea es disponer de al menos tres títulos para ofrecer a mis lectores. Si me compran el libro, se lo dedico personalmente con un breve cuento.

Me gustaría sustentar mi escritura con un club fiel y creciente de lectores, establecer una relación directa entre el escritor y sus lectores y no pasar por las editoriales. Estoy madurando una idea al respecto y espero poder explicarla en breve.

Por otra parte, he vuelto a trabajar en una novela que tuve parada un tiempo. Es una gran historia y muy original. Quiero terminarla para agosto y sacar a la luz mi primera novela.

Que tengáis una buena semana.

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Falsas alarmas

Supongo que el lector de esta página ya estará acostumbrado a mis mensajes alarmistas. Que si cierro la página, que si la reabro, que si me voy, que si me quedo. Disculpen que en cierto modo utilice mi propia página web para dirimir mis dudas o tribulaciones.

El caso es que estoy vertiendo nueva energía en este lugar y me gusta lo que pasa. Así que no voy a cerrar esta página. Espero hacerla más grande, más visitada, conocida. ¿Por qué nunca me he puesto a promocionar mi web? En parte por vergüenza, pero qué diablos. ¿De qué tengo yo que avergonzarme? Me gusta lo que escribo y le gusta a mucha gente. Pero esa no es la razón principal. Más bien ha sido la vagancia. Imagínate que tiene mucho éxito y te ves escribiendo cuentos sin parar.

He tenido que madurar mi camino como escritor y mi relación con este medio para saber lo que quiero y lo que no quiero. Ahora estoy más claro y estoy dispuesto a promocionar la página. Así que termine de ultimar qué es lo que quiero conseguir con ello, me pongo.

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Encefalograma

Para mi querida Mónica

El primer beep anunció que estaba viva. Con entusiasmo trepó por la señal, maravillándose del verde púrpura que dejaba tras de sí. Su mirada era cada vez más elevada y en la inocencia de su trayecto no imaginaba que existiera un límite. Pero lo había. Sintió una profunda frustración cuando sintió decaer su energía y se deslizó sin remedio línea abajo, abandonando toda fuerza e intención. Su vida había sido corta, a penas un leve pitido, y cuando ya estaba dispuesta a aceptar la recta final, sonó otro beep. Lanzada como una llama volvió a emprender la subida, convencida de que todo había sido un error y que dependía de ella y de nada más continuar creciendo hasta el cielo y más allá. Sin embargo, volvió a suceder. Y con el tiempo comprobó que el ciclo de subidas y bajadas se repetía de forma regular.

Un día se detuvo para reflexionar. Durante unos segundos el puntito verde discurrió en perfecta horizontal, dándose la oportunidad de mirar atrás. A sus espaldas había dibujado un hermoso trayecto, constante y luminoso, donde las caídas eran el perfecto reflejo de las alturas alcanzadas.

Un cambio de conciencia aconteció y se dio cuenta de que el viaje no era hacia arriba o hacia abajo, sino adelante sin más. Que cada latido eléctrico era el regalo de una montaña más. Así, alternando su luz y su sombra, su vida y su muerte, su ying y su yang, se relajó por completo y se dejó llevar.

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El apostador

Dedicado a Javier

Nació con el don de apostarlo todo, siempre, a cada instante. Apostó su vida a que saldría del vientre de su madre, se jugó su futuro en los exámenes escolares, arriesgó su corazón con cada enlace amoroso y desafió a la muerte más de doce mil veces, es decir, cada día.

No le gustaban, sin embargo, los juegos de azar (”el azar es para quienes no dirigen su vida”, rezaba). No era un jugador, sino un apostador. Tomaba su existencia como una prueba continua de fuego, consciente de que una mañana cualquiera podría perder.

En consecuencia vivía una vida intensa y a ratos ansiosa que le empujaba hacia adelante como una explosión. Apenas tenía una pasión que le ayudaba a olvidarse de sus apuestas: las carreras de caballos.

En el hipódromo quien corría, quien competía y lo apostaba todo era el caballo, no él. Cuando los veía competir se relajaba y olvidaba los retos que la muerte sembraba a su paso cotidianamente.

Hay apostadores y apostadores, y también caballos y caballos. Él no podía tener cualquier favorito. De hecho, no confiaba en los ganadores. Eran previsibles. Conocía a fondo los participantes e invertía cantidades simbólicas en aquellos que le ofrecían un estímulo mayor. Caballos luchadores, para quienes llegar entre los cinco primeros era todo un logro. Tenía un favorito, “Lucho”, que no había ganado nunca una carrera y, sin embargo, era el más luchador de todos. En pocos años había escalado de la undécima posición a la sexta, y no prometía ir mucho más allá, pero en cada carrera lo daba todo.

“Los caballos son como yo”, solía decir, “no piensan en el dinero, ni en la gloria efímera de sus jinetes. Para ellos no importa cómo llegues, pues lo único que importa es llegar”.

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Tarde de lluvia

Un caminante venía de lejos. De tan lejos que ni siquiera recordaba su origen. Con el tiempo que había pasado caminando, incluso olvidó a dónde iba. Llegó a un cruce y, con él, a la obligación de decidir. ¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Avanzar? ¿Retroceder? Quedó parado durante mucho rato bajo una lluvia que recién comenzaba a caer. Y mientras se mojaba y se hacía más imperativa su elección, el caminante se miró los pies. “Aquí”, dijo, y entonces supo que nunca más se volvería a perder.

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La noche de los truenos rotos

Dedicado a Jesús Bravo

La tormenta y la tierra tenían un pacto. La tormenta siempre avisaría de su llegada con relámpagos y truenos. A cambio, la tierra se abriría para recibir su furia y transformarla en calma. Mantuvieron el trato durante mucho tiempo, siendo ajenos a él los seres humanos, que consideraban los rayos del cielo un presagio de muerte y no de vida.

Solo unos pocos sabios tenían el entendimiento de la relación entre el cielo y la tierra. Ellos sabían que el primero era el alma y el segundo el cuerpo de todos los seres. Sabían que era la luz rugiente de la tormenta la que abría las puertas del espíritu para que pudiera trascender la materia. Comprendían que, de alguna manera, todas las manifestaciones externas lo eran también del espíritu humano. El hombre corriente, sin embargo, se refugiaba y rezaba para que la tierra no le entregara al castigo divino.

En una ocasión el cielo escuchó los rezos de los humanos y compasivo deseó para ellos una tormenta pacífica y silenciosa. Una tormenta que no se advirtiera ni asustara, que transformara sin ser notada. En consecuencia, una noche llegó a las puertas de la tierra sin avisar. No hubo rayos, ni luces, ni truenos. Descargó su fuerza sin hacer el menor ruido. Los habitantes de la región salieron sin miedo de sus casas y se sentaron en los porches a contemplar la tranquila lluvia.

Sin embargo la tierra estaba desprevenida y no se abrió para recibirla. El agua resbalaba sobre los terrenos como lo hiciera sobre las rocas y pronto se formaron gigantescos ríos que buscaban el camino al mar. Los campos se anegaron y las cosechas se malograron. Una gran inundación asoló la tierra y muy pocos sobrevivieron.

Los hombres lloraban y elevaron sus quejas a la pachamama y al padre cielo por igual. “¿Por qué ahora la muerte no es anunciada?”, preguntaron. La tierra y el cierlo tuvieron una agria discusión matrimonial: “El cielo ha roto su pacto y ahora me oculta sus intenciones”. El cielo, con un brevísimo relámpago replicó: “Son tus hijos los que me han rogado. Hazles tú entender que no hay vida sin destrucción”.

Cielo y tierra son una familia antigua y sabia, solo se discuten para encontrar una solución. Al cabo de la noche el cielo reunió todas sus fuerzas y lanzó un poderoso rayo que abrió una profunda zanja en la tierra. Todo el agua se precipitó en ella, devolviendo a sus hijos el sustento para sus pies.

Desde entonces, en esta tierra, la tormenta avisa a la tierra con sus rugidos y la tierra a los hombres con sus heridas.

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Mensaje a los lectores

Queridos lectores,

De alguna manera esta web está totalmente dedicada a vosotros. Yo sigo las estadísticas de mi página y no me puedo quejar. Estoy teniendo cada vez más visitas, pero lo que no sé es si son visitas de paso o realmente me leen.

Hace tiempo que he tomado la escritura como un camino personal, por lo que no siento depender de halagos ni de críticas. Sin embargo, me haría ilusión que nos conociéramos mejor. O sea, conoceros.

Como todo lo que escribo lo regalo, lo que me gustaría recibir a cambio son vuestros comentarios. Si alguna vez os he escrito un cuento, si os gusta lo que leéis o simplemente os caigo bien, por favor dejad comentarios. Es mi moneda de cambio, si?

Un abrazo y obrigado

Marcos

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Brenda

Dedicado a Jesús Bravo


La nota se prendió de un hilo y comenzó a volar con él. Pronto advirtió que el hilo viajaba en un grupo de cinco y que sujetas a ellos iban otras notas como ella. Se le parecían bastante y, aunque algunas eran tricornias o bicéfalas, concluyó que pertenecían a su misma familia.

Los hilos estaban electrificados y cada cierto tiempo la nota era sacudida por un chispazo que la hacía vibrar. A ella y a todas las que estaban a su altura. Parecía ocurrir cíclicamente y en orden. Es decir, las notas que se encontraban al principio de lo hilos sonaban primero y a continuación las demás, de forma ordenada y por turno de llegada. La nota sabía cuándo iba a sentir el chispazo porque la vecina más cercana le avisaba.

“Ahí viene la melodia”.

Lo cierto es que ese chispazo era agradable. Era más bien como una sacudida que la dejaba temblando de gusto un buen rato. El narrador omnisciente lo describiría como un orgasmo.

No había ni punto de comparación entre su existencia silenciosa y su vida ahora, a lomos del hilo volador. Sin embargo, la nota seguía sintiendo que le faltaba algo. No estaba segura de sonar todo lo bien que podría, y creía que otras notas sonaban mejor. Pensó que estaba allí por casualidad y que si se movía un poco, si buscaba un rincón mejor, cuando llegara la melodía saldría todo su potencial a la luz. Así que comenzó a desplazarse adelante y atrás, saltando incluso de hilo en hilo, probando a escucharse aquí o un poquito más allá.

En su periplo conoció a muchas otras notas de todas las especies: Síes, Laes, Does… Con todas esperaba la llegada de la melodía, que solía acudir al alba. Algunas veces la vibración era buena. Otras veces esperpéntica.

“¿cómo sonaré hoy?”, se preguntaba la nota que buscaba su lugar en el pentagrama.

Una mañana la melodía le sorprendió cuando pasaba distraídamente junto a un si bemol que colgaba discreto del último cordel. La vibración fue tan alta que todo se paró. Por unos instantes flotó en silencio y, al tiempo que se daba la vuelta para ver al sí bemol, la melodía las volvió a juntar. Parecía contenta la melodía, pues una y otra vez las hizo sonar, hasta que quedaron unidas.

Unisonaron a la perfección por mucho tiempo, pero su vocación era el camino, y llegó el día que debía continuar. La melodía, generosa, la dejó marchar. Ahora la nota sabia moverse con total libertad. Conocía los hilos, las vibraciones, los ritmos. Saltaba de un lado al otro, improvisando con la melodía.
Una noche que iba deambulando se encontró casualmente de regreso en su primer hogar, justo en la punta del hilo inferior. Lo encontró como lo había dejado: vacío. Se alegró de que nadie lo hubiera ocupado y tomó asiento.
Con el pie colgando del hilo miró a oriente y vio las primeras luces del amanecer. “La melodía no tardará en llegar”.

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Ricardo Corazón de Balón

Una vez habitó en esta tierra un hombre llamado Ricardo Corazón de Balón. Cuando niño descolgó una pelota de fútbol de un árbol al que nadie había logrado nunca trepar. Su mentor, el mago Balín, le educó en las artes del regate, la defensa y el cabezazo. Alcanzó tal grado de maestría que nadie podía derrotarle en un partido de fútbol.
Muchos equipos grandes quisieron comprar sus servicios, pero Ricardo Corazón de Balón sólo jugaba para su pueblo, para el bienestar de toda su familia. En vez de aceptar escandalosas ofertas, los retó públicamente a enfrentarse a él. Formó y entrenó un equipo, los Once, que tenía un león como emblema.
Ricardo Corazón de Balón tenía la pelota en el alma. Por eso la bola iba donde su alma quería. Cuando se concentraba y enfocaba, le bastaba un pensamiento para que el esférico atravesara la red. De hecho, estaba siempre tan seguro del gol que siempre los metía todos en el primer tiempo -ocho, diez, quince, según lo sintiera- y luego se dedicaba a crear preciosas fintas y fabulosas combinaciones con sus compañeros. El estadio enmudecía en el segundo tiempo. La euforia y celebraciones dejaban paso a un sentimiento íntimo y silencioso dada la belleza de las jugadas que ni siquiera necesitaban terminar en gol. Ricardo Corazón de Balón solía ‘marcar’ el posible gol con un gesto del pie, para mandar luego el esférico a la banda.
El equipo contrario siempre atravesaba las mismas fases: soberbia (te vamos a ganar), rabia (te vamos a machacar), frustración (no puedo contigo), sumisión (eres todopoderoso) y agradecimiento (amo cómo juegas).
A medida que obtenia victorias con su fútbol prodigioso, se iba ganando la fama de imbatible. Equipos todopoderosos como el Manchester United o el Barça tuvieron que hincar la rodilla. Era el mejor equipo del mundo y él el mejor delantero.
Nadie se explicaba cómo un portento de su naturaleza no fichaba por un gran equipo y se hinchaba a ganar millones. Ni que fuera, como él decía, para el bienestar de su familia.
Pero Ricardo Corazón de Balón ganaba suficiente con los partidos de exhibición. Lo que Ricardo buscaba no era la gloria, ni el dinero, ni la fama. Nadie supo nunca qué escondía su corazón -a parte de un balón-, qué intenciones le movían. Lo cierto es que todos los equipos que se enfrentaban con él vivían luego una transformación. El fútbol ya no era para ellos un negocio, ni una competición. Él les enseñó el verdadero arte del Balón. El arte del Corazón.

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El rezo

Estaba muy abajo, con el cabeza totalmente inclinada hacia atrás para apreciar la altura de la torre. Si quería que su canto llegara a la princesa, tendría que elevar al máximo su voz.
Gritó y gritó hasta casi desgañitarse, pero nada. La princesa no se asomaba. Se conoce que a determinadas alturas las palabras se las llevaba el viento. Es más. Si las palabras son muy bellas y altisonantes, esas son las primeras en volar. Por alguna razón el viento las elige primero, pues hay muchos seres en otros lugares que las quieren oír.
Finalmente se derrumbó. Bajó la cabeza y se inclinó de rodillas frente al muro. Apoyó su entristecida cabeza contra la piedra y comenzó a murmurar: “Oh amada princesa, si tan solo estas palabras pudieras escuchar. Si supieras que me muero por verte y que eres la razón de mi existir. Oh amada, si tan solo pudieras oirme”.
El murmullo trepó por la pared como una hiedra, adentrándose en sus huecos y reverberando por toda la torre de una manera tan sutil, que ningún viento la llegó a advertir. Solo la princesa, que en aquel momento dormía, sintió un rezo en la piel y se despertó.

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Mi tiempo es mi realidad

Estoy comprobando que es fundamental para ser feliz estar en el tiempo de uno todo el tiempo. Cuál es ese tiempo? El presente. El aquí quiero hacer esto y ahora. La libertad. Dejarse ser. Entonces me estoy entrenando para salir de los otros tiempos. El tiempo de las noticias, el de la política -cada vez están más locos, no tienen ni puta idea de lo que hacer-, el del reloj del ordenador o del móvil, el tiempo del trabajo y de los impuestos, de las deudas con el banco y de los plazos. Quiero sacudirme todos esos tiempos de encima y quedarme con uno: el mío. Fuera los tiempos ajenos, los tiempos de planes para mañana y para dentro de un año, los tiempos escurridizos y apresurados -son una plaga-, fuera los tiempos ajustados y los demasiado holgados que nunca llegan. Hola presente, hola desde hoy haré solo lo que me de la gana, hola me desenchufo y me voy por mi camino.

Ergo, ahora que estoy escribiendo es el momento más feliz de mi vida. Porque estoy haciendo justo lo que deseo. Sin ninguna presión ni problema de nada. Mi realidad es que soy un escritor libre, que escribe al viento y que nunca publicará un libro, si no es que requiere un soporte impreso, a menos que cambie de opinión, que puede ser. En todo caso, lo que siento es que salgo de una burbuja ficticia para entrar de pleno en el mundo.

Una de las primeras consecuencias de este cambio es que hay que soltar cosas. El trabajo por ejemplo. Yo no puedo estar en dos tiempos al mismo tiempo. Estoy totalmente comprometido con mi tiempo, no puedo ocuparlo trabajando en lo que no quiero. Ni quiero entrar en el sistema. Para cobrar 200 euros tienes que pagar autónomos por valor de 250, luego haz una declaración del IVA, otra de la renta, paga el autobús, yo que se. No puedes. Legalmente claro, en este pésimo sistema que un patanatas ha inventado y todos por pereza hemos seguido. Cuanto más ganas, más atado estás al sistema, a los bancos, al coche, a la casa, a la relación de pareja, a los hijos… A los bancos sobre todo. Entiendes que tu vida consiste en pasarlo bien con tu familia o amigos, pero que el coste son 8 horas diarias de curro cinco días a la semana. Te queda un fin de semanita, que uno te lo bebes y otro te lo duermes. Estás en la mitad del podio, porque tienes trabajo, coche e hipoteca. Sueñas con ganar más y tener todo lo mismo pero más grande -lo que no se puede agrandar no se puede-, sueñas con que te enamoras de nuevo de tu mujer o de otra. Llegarás a ser más feliz. Entonces entiendes que depende de tí y te esfuerzas más en el trabajo, pero ya ves que tomará años. Puede que vayas escalando y mejorando tu nivel de vida, y te separes de los que tienen que asegurarse el salario, los que van justos de dinero o los que nunca han viajado a Nueva York.
Cuando después de mucho viaje y trabajo llegas a ese lugar, te pones las zapatillas y te dices: bueno, ha llegado la hora de disfrutar de mi libertad. Me la he ganado. Te pones tus pantuflas y zas. Enciendes la tele.
O sea. Has estado remando durante años para darle tu dinero a alguien y lo que recibes a cambio son anuncios y programas de entretenimiento. O sea, para entretenerte o tenerte distraído. Vas a pasarte el resto de tu vida haciendo zapping o, con suerte, despidiéndote de los lugares donde nunca estuviste. Te mueres y listo, me traigan otra gallina al gallinero. Te reemplazan. Puede que lo hagan antes, cogiéndote desprevenido. Hay tantas maneras como granjas.
Pero resulta que estamos de suerte. Seguimos siendo humanos. Tenemos un gran poder para cambiar las cosas y sólo tenemos que despertarlo. El sistema se ha asegurado de que ese poder permanezca oculto, anulado. Está tan bien montado, con una tecnología espiritual tan buena, que el sistema te va implementando en el cerebro desde niño una serie de mensajes, que previamente ya han aceptado tus papás y los papás de tus papás. Luego alimentan esos mensajes con publicidad, propaganda, etc.. No dejan de insultarte para que aspires a ser otra cosa de lo que eres. Para que no te aceptes como eres, para que no seas tú. En la medida que puedan tenerte deseando ser otro, no serás tú. Así de simple. Estarás como una marioneta en manos de las campañas de cremas para la vejez. Tú sigues esas corrientes o te resistes. Puedes ser de las presumidas o de las hippies que renuncian por despecho. En cualquier caso vas a favor o en contra, y eso en el lenguaje tirititero es pie arriba, pie abajo. No nos preguntamos a dónde nos lleva determinado ideal. Y sobre todo, quién nos lleva. La belleza es hermosa y valiosa. Pero viene un tipo corta un cacho que le parece bien y la etiqueta: cocacola. Eso no es belleza simplemente porque la tapa un logo. Entonces, ¿quién conduce el coche? Si lo conduces tú, márcate tus propios ideales y persíguelos. Si dejas que conduzca otro, ya puedes cerrar los ojos y dormir tranquilamente el resto del viaje.
Si es que no te despierta la sacudida de un terremoto. Porque la crisis arrecia y sirve para despertar a los dormidos. Sacarlos de sus casas, ponerse las pilas y cambiar el mundo en el que se han instalado. Y recuperar, de paso, su amor propio y libertad.

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Rumores

Oye un rumor como de volcán en su interior. Camina cabizbajo pensando que tiene algo malo y que pronto va a manifestarse. Al mismo tiempo siente el deseo de que el volcán entre en erupción y le deje bien limpias las amígdalas. Se debate entre contenerse y dejarse llevar. Sabe -porque lo aprendió en algún sitio- que los volcanes escupen fuego y se pregunta si su lengua lo resistirá. No hace mucho se quemó la punta con una sopa caliente.
En realidad quiere que suceda. Que se inicie la cuenta atrás y ya no se pueda detener. Quiere desprenderse de esta tensión como lo haría la manzana que se descuelga del árbol.
De pronto entiende que está resistiéndose y que sus dudas son un muro de rocas que detiene el avance del fuego. Cierra los ojos y se concentra en alguna grieta donde colocar una carga de dinamita. Provocarse una explosión tiene que doler, piensa, pero luego todo estará bien.
La mecha es larga y, en el transcurso de su breve vida, le concede tiempo para pensar. Hubiera preferido resolverlo de forma pacífica y amorosa. Hay tantas memorias abruptas y toscas en su interior como rocas en una cordillera. Mejores formas, suaves meandros en vez de esquinas, tallas hermosas contra accidentadas aristas. Tantas veces hubiera preferido ser rio a ser montaña.
En el último momento arranca la mecha e impide la explosión. Ya lo ha hecho otras veces. No cree que sea la mejor solución. El rumor sigue creciendo en dirección al rugido. Y él reza para no ser el obstáculo.

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El eje de la rueda de la fortuna

Un hámster corría sin cesar dentro de una rueda. Pero por más que corría y corría siempre estaba abajo.

“¿Cómo llegaré arriba”, se decía, “si esto se mueve tanto?”

Probó a tomarlo con calma pensando que “pasito a pasito se llega a la cima”. Tras varios días caminando por la rueda comprobó que no había subido ni un peldaño. Entonces, furioso, empezó a correr tan deprisa como pudo. Pero no subía. En cambio, la rueda giraba con tanta fuerza que llegó un momento en que era ella la que le hacía correr a él.

Con la lengua fuera, el hámster rendido se dejó caer y durante un par de vueltas supo lo que era alcanzar la cima.

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Renovación total

x-la-rueda-de-la-fortuna

Voy a cambiar totalmente Pidemeuncuento.com. A partir de ahora será, sobre todo, mi blog de escritor. Aquí es que puedo verter mi corazón en forma de escritura. Libre.

De momento mantengo el nombre de la página (pidemeuncuento), porque está circulando por la red desde hace tiempo y porque le tengo un cariño, qué se yo. Pero ahora Pidemeuncuento será mucho más. Será mi portal de conexión directa con mis lectores. Bajo Wordpress se pueden implementar muchas tecnologías, servicios, etc… y creo que este canal me sirve.

Tengo muchas líneas lanzadas y no puedo seguirlas todas. Quiero publicar aqui algunos de los hilos que mi escritura está desenredando. Y seguiré escribiendo cuentos, claro, a quien me pida con interés. Un buen cuento es una eficiente medicina. O un alegrón envasado.

Mi arte es la escritura. Estoy en pleno crecimiento con ella. Es un don de Dios que me conecta cada vez más con el poder de la palabra. Y con mi poder. Es cuando uno se toma verdaderamente en serio que su poder se activa. La escritura es el arte (o el medio), pero mi verdadero poder es el amor. El amor incondicional por mis semejantes. Yo aspiro a morirme siendo todo amor. Y cuanto más me hago mayor y ‘maduro’, más claro lo tengo.

Lo que quiero decir es que, consciente de mi talento, si soy ‘escritor’ o no es lo de menos. Si tengo lectores o no es insignificante. Lo que importa es que pongo todo mi corazón al servicio de hacer de este mundo un lugar mejor. O de revelar lo maravilloso que es. A mí no me interesa la literatura porque sí. Me gusta el relato, la novela, el teatro… Pero ahora mismo sólo si sirve para algo. Para transformar el alma como mínimo. Traer la belleza y la sabiduría a este mundo sin parar. A mí no me interesa hablar de ninguna fantasía que no sea un camino para el alma. Ni novelas históricas ni cuentos ingeniosos para entretener algún intelecto engreído. Yo soy un narrador para personas que andan el camino del espíritu y del crecimiento. Un especialista si quieren.

Por eso Pidemeuncuento será la página vital de este escritor y su palabra. Al menos de momento.

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Pidemeuncuento está mutando

Decirles a todos los que alguna vez vinieron buscando mis cuentos que estoy en pleno proceso de mutación creativa y que pronto voy a florecer. Que se preparen para la abundancia como me he preparado yo.

Marcos

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Nota pre-póstuma

Todavia no he triunfado y ya voy a morir. Muchos de mis cuentos siguen inéditos. Comencé buenos libros, pero luego siempre los fui dejando. Empecé a escribir para llenar las paredes de algo. Estaba muy solo. Me liberó muchas veces. Luego escribir era mi única vía de comunicación. Era casi autista. Gané un premio, saqué adelante una colección de relatos. Pero la vida me puso vida en el camino. Y por diez años me olvidé de que era escritor.

Un día por fin me acuerdo y me pongo a escribir mucho. mejor: lo comparto. Escribo pidemeuncuento a todo el mundo. Ciento y pico. Me canso. Pero me publico un viejo libro y rompo mi timidez para presentar espectáculos en vivo. Estoy en un proceso de cambio. Todo lo que hago trato de llevarlo a la experiencia. Escribo menos, hago más performance, trato de romper mis límites. Hago terapia, todo para curarme la tristeza. Comprenderán que la literatura volviera a pasar a segundo plano. Además, ya no quiero hacer literatura. Sólo escribir cosas reales.

Un verano, en uno de esos cursos, me reconecto con mi poder de escritor y empiezo dos novelas. Son buenas, tienen futuro, pero a mi me espera otro ancho camino de vida por delante. No tiene tanto peso mi libro como mi vida, y de nuevo me aparco.

Ahora, de alguna manera, tengo que morir. Una parte de mí se va a morir. El ego del escritor se me quedó pequeño hace tiempo. Pero todavía creía que escribiría una novela de detectives textuales y teatro y cosas así. Pero no prosperaba. Pasaban los años y no, no lo había hecho. Entonces, ¿de qué me cuesta tanto desprenderme? De la escritura, sin duda. En cuanto se detenga esta escritura al final de este párrafo me habré muerto. Ahora comienza la lectura.

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Todo va muy deprisa

Todo ha ido muy deprisa, me digo. No he acabado de montar esto y ya tengo que ir por lo otro. Pero no. No es que todo vaya deprisa, que sí que va, es que yo he estado dormido. ¿Qué he levantado en este tiempo? Nada. Cosas a medio hacer.

Es el momento de recordar por qué he entrado en este ciclo. Para crecer creando. Para aprender a escribir bien mi vida.

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Dejar de escribir

Estoy en una etapa de mi existencia en la que, a toda velocidad, se me caen las palabras. Una detrás de otra, todas las expresiones en las que creía poder invertir mi talento, caen caducas al suelo.

No hay lugar para el experimentador y el cronista en el mismo cuerpo. Cuando uno experimenta, experimenta. Cuando uno crea, crea. El cronista, en cualquier caso, es un ser desfasado en el tiempo, una suerte de Peñafiel de la retahíla de sucesillos en mi vida.

Lo que quiero decir es que con el esfuerzo de un topo he labrado mi caminito hasta la superficie de un personaje que escribe y es poeta, etcétera. Pero que ahora parece que ni eso sirve. Pesa. No deja fluir, estar presente. Demasiado esfuerzo en mantener el ego contento. Hace aguas por todos lados. No es buen negocio.

Es mejor soltarlo todo. Partir. Solo entonces, en la escucha verdadera de la página en blanco, el verdadero escritor dejará su huella.

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Amor de pies

Eran amantes ocasionales. Solían encontrarse en las frías mañanas, bajo la ducha. O en los cálidos domingos de primavera, en los

que podían juguetear bajo las sábanas hasta bien entrada la mañana sin que nadie les molestase. Pero su época preferida era el

verano. Entonces sí que podían sentirse libres durante largos periodos de tiempo. Y se dedicaban a correr por la playa, rozándose, arañándose, salpicándose motas de arena con agua, para luego correr juntos a tumbarse al sol y frotarse la espalda.

Sin embargo el suyo era un amor furtivo, duramente perseguido. La mayor parte del tiempo la pasaban confinados. El encierro consistía normalmente en un calcetín de hilo, a veces más ligero, a veces grueso y asfixiante, que apretaba todos sus dedos unos contra otros. Por si fuera poco a su camisa de fuerza había que añadir una gruesa armadura que se aseguraba con cordones y nudos apretados. A veces eran zapatos, a veces sandalias y, en el casos extremos, botas.  Aunque lo peor no era estar encerrados, sometidos a prolongados periodos de oscuridad ni el calor que sufrían ni el trabajo forzado.

Lo peor para los amantes es que los condenaban por separados. Sendas prisiones habían sido diseñadas para incomunicarlos. Por alguna cruel razón también les castigaban con el aislamiento. Y aun a pesar de eso, a pesar de que no podían verse ni tocarse, sabían que su amante estaba cerca de ellos. Solían golpear las paredes de sus celdas para hacerse señales y les parecía que podían hablarse de esta manera.

Eran capaces de coordinarse, y habían planeado escaparse muchas veces. Ensayaban una y otra vez, ayudándose a descalzarse. Ah, el momento de salir del zapato era sublime. En cuanto caía la pesada carga se sentían liberados y la sangre volvía a excitar sus deseos. Tocarse, amarse, frotarse, rascarse, estrecharse el uno con el otro durante los breves permisos nocturnos o en los escasas horas de libertad condicional que les eran dadas. Sus fantasías más sublimes llegaban incluso a verse colmadas cuando en raras ocasiones se encontraban solazándose frenéticamente con otra pareja de pies desnudos.

Pero tras el orgasmo de libertad siempre volvían a capturarlos. ¿Qué extraño loco era capaz de divertise torturándoles de esa manera? En sus sueños dentro del silencioso zapato practicaban para ser capaces de cruzar los dedos y desear que los pies desconocidos de la noche anterior lo hubieran logrado, que hubieran conseguido huir y correr lejos, muy lejos, hasta un lugar secreto donde poder gozarse interminablemente hasta que la muerte o una pierna les separe.

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Mi escritor incipiente

O debería decir mi escritura incipiente. La que asoma la cabeza es ella, no yo. De un año a esta parte mi relación con la escritura se ha fortalecido mucho, me conecto desde más adentro y con más creatividad. Y esto es sólo el principio. Mi ambición es que se una totalmente lo que Yo SOY y lo que HAGO para vivir. En pocas palabras, vivir de escribir.

Por suerte, esta no es una ambición adolescente, como la de querer ser astronauta o jugador de fútbol. Es una ambición de adulto que consiste no es alcanzar un rol determinado (el de ‘escritor’) sino hacerme uno con mi naturaleza y actuar en consecuencia. Yo soy, esencialmente, un escritor. Podría ser un fontanero o un alto ejecutivo, pero no. Soy un escritor. Te pasas la vida negando tu esencia y para cuando te das cuenta ya te has perdido la escuela, la universidad y diez años de vida laboral que podrían haberte servido para orientarte antes.

Pero nunca es tarde si es ahora. Ahora sé mejor lo que quiero, sé discernir un mal texto de uno bueno, sé entender mejor a las personas y cómo llegar a ellas escribiendo. Y lo más importante, tengo contenido.

Si puedo presumir de algo es de que tengo contenido. Por muy naif que sea mi escritura -a veces es un recurso como otro- mis textos tienen mucha densidad de contenidos. Un sifnificado profundo los une a todos. Hay mucho texto debajo de la alfombra de texto.

Lamentablemente, estamos escasos de verdadero, nutriente contenido. Yo soy como un panadero que alimento bien mis textos para que alimenten al lector. Me gusta además la relación directa y personal con el lector, que muchas veces se convierte en el coautor de mis historias. No son sólo coescritas, sino muchas veces covividas también.

Hoy conozco mejor mis virtudes y mis limitaciones como escritor. Hoy estoy seguro cuando escribo algo. Todavia queda mucho por conquistar pero por lo menos ya no lucharé contra mí mismo.

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Cuentos off the page

Todavía no he resuelto mi relación con esta página. El caso es que actualmente escribo más y mejor que nunca pero Pidemeuncuento ya sólo me sirve como tarjeta de presentación. Le digo a la gente que se interesa por mi escritura: “Tengo una página de cuentos en internet”, pero la verdad es que está casi abandonada. Es como el hogar de la infancia.

Por otro lado, me resisto a que desaparezca.  No sé si es por no tirar el trabajo hecho, o porque realmente creo que la acabaré incorporando a mi vida cotidiana de escritor. En todo caso, nada puedo decidir mientras no lo sienta con certeza.

Seguiré llevándome por el impulso y escribiré los cuentos que tenga ganas en el momento, lugar y soporte que encuentre espontáneamente.

Como decía, estoy escribiendo mucho, y contando en vivo. Ya no necesito un escenario, porque tengo la confianza de hacer mi numerito en cualquier circunstancia y ante cualquier público. Y ya no son solo cuentos. Estoy embarcado en la escritura de dos novelas y algunos monólogos teatrales.

Ya sé que no puedo decir nada de ello hasta que no esté realmente acabado. Pero ese es precisamente mi objetivo. Que este año, antes de agosto de 2009, yo haya terminado una novela y representado dos monólogos. Es una meta.

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Novedades

Señores, parece que el menda se mueve. En este mes de junio y julio me he estado lanzando a una variedad de actividades expoperformáticas.

En la terraza de unos amigos, después de una sesión al aire libre, llevé a cabo un experimento para trascender al superhombre. Este es el resultado:

Performance de Marcos

Por otro lado, estaré en el TAC (Terrasa Acció Creativa), del 11 al no se cuántos de julio. Llevaré a cabo una doble performance (SPLITTED) y una sesión de INVENTACUENTOS.

Como me anime, pasaré del hipertexto a la tridimensionalidad.

A mas ver!

Marcos

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Problemillas técnicos

Tengo algunas dificultades derivadas de pasar a la última versión de Wordpress. Algo ha pasado con los tags que no chutan.

Por un tiempo, no se podrán mostrar las palabras clave que me ha enviado cada remitente para su historia.

Este sitio, por tanto, pasa a estar ‘en construcción’.!!

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Nuevo INVENTACUENTOS

Estoy preparando los materiales para presentar, después de 3 años, el INVENTACUENTOS, mi espectáculo de creación en vivo.

Se trata de un número que sólo se ha representado 4 veces, con éxito variado. Sin embargo, la naturaleza del espectáculo hace que su éxito no dependa de la preparación o los ensayos (es 100% improvisado), sino de la evolución personal del autor.

En estos años muchas cosas han cambiado en mi vida y personalidad, por lo que espero que parte de esa ‘liberación’ se transmita en mi nueva propuesta.

Pronto sabré dónde y cuándo. Os mantendré informados.

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El video

Debía funcionar mal aquel trasto, porque cada vez que metía una cinta, la rebobinaba.

- “No es normal”, le dije al dependiente de la cadena de electrodomésticos. “Se supone que cuando metes una cinta el vídeo la pone en marcha hacia adelante”.
- “Es el sistema”, respondió el amable empleado mientras se ocupaba de unos papeles pendientes, “El vídeo rebobina la cinta automáticamente para llevarla al principio”.

Pienso que el dependiente no me podía ayudar. No era que la rebobinara, sino que, literalmente, la ejecutaba hacia atrás. Se empezaba por el final y se acababa viendo el principio de todas las películas que metía. Al principio pensé que la culpa era mía por adquirir un VHS, cuando ya casi no los fabrican. Podía haber comprado un DVD o un MPG o algo con letras de esas. Pero le tenía un cierto cariño a la máquina.

Aquella tarde puse una cinta y la historia contaba:
“Un pensamiento suspendido en el vacío se dio cuenta de que nada lo ataba. Podía ir tan deprisa como él mismo y recorrer miles de millones de intuiciones en nada. También podía ir hacia atrás si lo necesitaba. De manera que se planteó regresar a su origen, al pasado, donde esperaba encontrar la razón de su existencia.
Temía que acaso no hubiera razón alguna, y por un momento, antes de lanzarse al pasado, temió por su vida. ¿Y si le esperaba el vacío al otro lado? ¿Y si se adentraba en la inexistencia? Dejaría de latir como pensamiento y acaso se transformaría en concepto o en nada.

Por eso el pensamiento se encogió de hombros y, antes de adentrarse en el camino sin retorno, mirando hacia atrás se despidió de su futuro.

De pronto se encontró contento, sonriente y optimista. Le había subido la bilirrubina. Una dulce corriente comenzó a arrastrarlo. Se sintió parte de una corriente que danzaba de vuelta a la fuente de su nacimiento. Mientras se deslizaba por meandros y cantinelas, el pensamiento fue sintiendo cada vez más y más fuerza. Se pensaba a sí mismo y se sorprendía mucho de que teniendo un origen tan luminoso hubiera pasado por etapas tan oscuras en su vida.
Pronto el río impetuoso del enamoramiento lo depositó en las faldas de su madre que, como olas, le acariciaban celebrando su regreso al origen: el amor”.

Naturalmente, la película es al revés. El argumento explica la historia de un pensamiento que nace del amor y que la vida aleja de su origen hasta que se olvida de quién es. Termina cuando se encuentra a sí mismo. Me pregunto por qué mi video se comporta de esta manera y lo único que entiendo es que es un electrodoméstico de inteligencia muy avanzada. Porque todos los demás reproductores del mundo creen que las películas empiezan y terminan, nacen y mueren, y todos sostienen que cuando llega el final, todo se acaba.

Pero mi video ha descubierto que la vida es redonda y que, si se parte de un sitio y se sigue recto, no importa en qué dirección, siempre se regresa al mismo punto.

Lea el lector las palabras de este cuento en la dirección que quiera, de dentro afuera, de fuera adentro, de derecha a izquierda o viceversa. Siempre encontrará la misma historia y, en ella, todas las palabras que no han dejado nunca de pertenecerle.

(ejemplo: AMOR Y PENSAMIENTO, DISTANCIA Y ENAMORAMIENTO, DESPEDIDA Y ATRÁS, SIN Y VUELTA, PASADO Y RAZÓN.

El pensamiento procede del amor. El enamoramiento se distancia del amor. Las despedidas siempre se quedan atrás. Sin y vuelta son un bucle donde uno se acaba y el otro empieza de nuevo. El pasado sólo existe en la razón.)

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Efecto mariposa

Dijo el lama tras muchos años de intensa meditación: “Si he rechazado toda obra en el mundo, si he rescindido mi ego, si me he apartado al fin de los ritos religiosos y no he dañado a ningún ser… si he cumplido con todos mis votos sin impaciencia y sin deseo alguno, ¿Por qué entonces no me ilumino? ¿Por qué no sucede que abandono espontáneo el maya y me recoge la dulce brisa para llevarme a mi lecho iluminado?

Lejos de allí, en una ciudad de España, un hombre que no había practicado jamás la religión, padre de 3 criaturas, marido celoso, bebedor ocasional, alcanzó espontáneamente la iluminación, no sin experimentar después un notable desconcierto.

1 Comentario

El traductor

Nota del autor: hace poco leí en un artículo de Quim Monzó que una traductora gallega cambiaba las novelas que traducía para mejorarlas. Tiempo ha escribí un argumento muy parecido.

La historia de un traductor (chino, por ejemplo) tan bueno que convertía todas las novelas que traducía en Best-Sellers en internacionales. Los autores por él traducidos, auténticos desconocidos en sus países, no podían entender que los llamaran para llevar a cabo ciclos de conferencias, que los laurearan en el extranjero y que, en cambio, recibieran tan pésimas críticas en sus propios países. “Nadie es Confucio en su tierra”, solían decir cuando se paseaban por la Feria de Frankfurt.

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Sobre el comentario-spam

Para una humilde web como esta, y para un humilde autor como yo, que aparezca un comentario nuevo en la pestaña de ‘Comentarios esperando moderación’ es una alegría inmediata.

Con un par de salticlics uno se llega hasta la lista de comentarios que aguardan, pacientes, ser bendecidos o ninguneados por mi sabio sentido de la mesura. Lo peor que uno puede esperar es que le insulten, y tener que hacer acopio de dignidad para aprobarlo y que no lo puedan tachar de censor. Pero en general siempre se tienen ganas de brincar y publicar corriendo un comentario favorable, que alabe la gracia o simpatía de los cuentos, que agradezca la iniciativa o que haga un análisis en profundidad de la semántica de un relato.

Pero hay un género de comentarios peor. Son los comentario-spam. Máquinas de origen desconocido vomitan mensajes en serie que, con suerte, se cuelan en el blog de algún incauto. Siempre están en inglés, puesto que las máquinas calculan que por estadística la mayoría de blogs utilizan ese idioma. Las máquinas saben, también, que a un blog hispanohablante le hará ilusión a ‘internacionalización’ de su blog. Como no entendemos ni papa, lo aprobamos y nos decimos: “Mira, ya nos escriben desde Estados Unidos”.

El objetivo, claro, es colar vínculos a extraños servicios o urls de su interés. Lo gracioso es la selección del mensaje. Por ejemplo, a mí me ha llegado este ayer:

comentspam

Como sé un poco de inglish pitinglish, traduzco:

“Sí, realmente pienso que tu opinión es correcta. (También opina así mucha gente). Por suerte, la mayoría de las personas son inteligentes :) .”

Con toda naturalidad el robot redactor empieza con un ‘Sí, ‘. Da la impresión de que se haya iniciado un debate. La máquina presupone que en este blog al que ha ido a parar por azar habrán muchos más comentarios y el suyo se introducirá subrepticiamente entre otros cientos (o decenas), que también muestran opiniones a favor o en contra de algo.

Luego me hace gracia el ‘I do think’. Es un afirmativo contundente en inglés. Si no supiéramos que es un robo-spammer, diríamos que se lo ha pensado mucho antes de opinar. A continuación nos dicen que pensamos correctamente, y no solo eso, sino que nos acompaña mucha gente en este punto de vista. Aun más, que somos inteligentes.

Es verdad que si el autor del blog fuera muy egocéntrico no le gustaría que le compararan con la mayoría.  Si, en cambio, el autor del blog fuera un pobre diablo inseguro de sus opiniones, el comentspam le insuflaría un gran ánimo. “Uf, menos mal que hay mucha gente que piensa, como yo, que debería invertirse más en la cría del berberecho salvaje”.

El objetivo, bien calculado, del robo-spammer, es causar naturalidad y simpatía. Como un transeúnte simpático que, antes de darte cuenta, se ha metido en tu casa a cenar y, cuando vas por el postre, te pincha el teléfono.

Pero todos los delincuentes acaban cometiendo un error. En este caso fue permitir que las cámaras de seguridad registraran su rostro     :) .

Es un tipo sonriente, sí. Pero tiene un grano en la barbilla. No sé, a mí me hace desconfiar. Yo iba a publicar el comentario, aunque no entendía la relación con el post al que iba referido (”Un par de cuentos más a la espalda“). Ya que no recibo comentarios en español, podría contentarme con aprobar en masa estos spam, y cuando menos contar con la presencia falsa, pero real, de unas palabras ajenas en mi blog. Es más, se me ocurre que podría atraer la atención de los robo-spam de todo el mundo y seguro que me mandarían toda suerte de comentarios en inglés u otros idiomas mecanizados. Algunos quedarían absurdos, pero más de uno acertaría de pleno y subiría la caché del sitio.

Ya te digo, estaba dudoso. Pero al verle la cara, con esa verruga, no sé, como que me dio mal rollete y lo he borrado.

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Una nueva etapa productiva

Estoy entrando en una etapa maravillosa de mi vida creativa. Las compuertas se abren y el agua discurre. He estado escribiendo con más intensidad que nunca y me siento al principio de una nueva dinámica.

Parece que los años de pereza artística han entrado en decadencia y ahora estoy produciendo obras de teatro, nuevos relatos y hasta una novela.

Leo notas anteriores y ahora veo que el desánimo era solo pasajero. No me cuesta admitir que he sido siempre bastante negativo, aun sin darme cuenta. Deseo con todas mis fuerzas que el canal que ahora se ha abierto se apuntale y no solo esta página, sino todo Marcos, de sus frutos largamente cultivados.

La escritura es una herramienta mágica, absolutamente mágica. Se podría decir que eres lo que escribes. He comprobado cómo mis viejos cuentos (los de los 90) describían y/o trazaban un recorrido desesperanzado que terminaba por hacerse realidad. Los cuentos que empecé a volcar en esta página, sin embargo, estaban movidos por un solo deseo: encontrar salidas.

Las historias que he ido dedicando a otros en Pidemeuncuento tenían todas un mismo fin: encontrar entre las palabras puntos de fuga (no de huída), una salida a lo ‘Prison Break’ (pero definitiva, no como la tortuosa serie). Esto ha ido creando u efecto, no sólo en mi escritura, sino también en mi vida. Ahora empiezo a recoger el beneficio, esto es, a cruzar el espeso muro que contenía mis ansias de ser y comunicar.

Por los años que se avecinan, salud.

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El cristal roto

Dedicado a Lara Alegre

Era un vaso de la dinastía Ming de fino cristal soplado. Estaba cuidadosamente colocado sobre un mantel de punto en el centro de una mesita del salón. Un pelotazó lo rompió en novecientos pedazos exactos. Antes de encontrar su lugar en el suelo de mármol, los pedazos volaron separados cada uno por su lado.

Por un momento fueron únicos y singulares, individuos de vidrio que reflejaban la luz a su modo: algunos la dejaban pasar añadiéndole a penas matices de blanco; otros la desviaban con descaro y manchaban paredes con repentinos reflejos de color ron, perla, azules dignísimos, rotunda púrpura y amarillos histéricos; pero la mayoría de pedazos trataron de beberse la luz como siempre habían deseado y la mantuvieron dentro un buen rato, bailando en sus estómagos de cristal hasta que la vomitaron.

Un instante antes del impacto la niña estaba mirando el vaso de la dinastía Ming: sus colores ordenados, su delicada manufactura, su fragilidad.

os cristales desordenados y volátiles compusieron para ella una breve danza con la luz. Y aunque sus ojos a penas tuvieron tiempo, su alma registró cada giro y cada reflejo, el dibujo de una virgen en movimiento, un caleidoscopio vivo en acción.
A la niña aquello le gustó. Y probó a romper también la vasija del período Chang, los vidrios tintados de la época Mullaidín y algunos cuencos de rojo fumado que procedían del reinado de Luis XVI. Obtuvo resultados asombrosos, verdaderas obras de arte efímero. Sin embargo, a pesar de haber destrozado la tienda de antiguedades de su tío, no consiguió que nada se pareciera al espectáculo del vaso Ming.

Cuando el tío entró en la tienda y vio el estropicio se mostró incómodo y reprendió a la niña por tanto alboroto. Pero cuando descubrió que entre los cristales había algunos de la dinastía Ming, se llevó las manos a la cabeza y exclamó enrojecido:
¡Mi vaso de la dinastía Ming!

¡Ah, el vaso!, respondió la niña recuperando la calma, Pues me puedes castigar por todo lo demás, pero ese, querido tío, ese se echó solo a volar.

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El emperador (arcano IIII)

emperador.jpgNo llega el emperador verdadero a su trono por designio divino, aunque en su coronación la divinidad esté presente. De igual manera que no florece la semilla que no halla sus condiciones o que no se esfuerza en alcanzar el vacío.

Pasar de lacayo a emperador representa un cambio de naturaleza. ‘Cambio’ parece un término inalcanzable para una roca, aunque incluso ella se doblega ante la impermanencia. Lo más permanente es la impaciencia. Ésta multiplica los años y transforma las horas en siglos. No está hecho el tiempo para ser contemplado, sino vivido. Por eso el tiempo no tiene forma y sus representaciones son meras conjeturas.

Toma el mando el emperador en un prado y se lleva la mano al cinto con gesto satisfecho. Siempre mira atrás el emperador, hacia lo conquistado, pues es lo conquistado lo que le hizo emperador de verdad y no lo que pueda especular acerca del futuro que, por otro lado, acaso contenga su infortunio.

Podría el emperador mirar al frente y con ello conquistar la mirada de sus observadores. Pero sabe que su trono es leve y por eso ya tiene un pie en el suelo.

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