Pidemeuncuento

Cuentos personales con tus palabras

Pidemeuncuento se despide

Ilustración de Rebeca Luciani

Queridos lectores, coautores, Pideme un cuento acaba aquí. Después de mucho tiempo sosteniendo a duras penas esta página he visto con claridad que ha llegado el momento de poner punto y final a este bello proyecto.

Han sido casi 8 años de cuentos por palabras. Desde aquél día en que en un foro de internet, alegremente, me ofrecí a regalar cuentos a cambio de una lista de palabras anónimas. Desde entonces he escrito y regalado unos cientos de cuentos -no todos publicados aquí- dedicados a los generosos lectores que, a su vez, me obsequiaron con sus palabras y confianza.

He disfrutado y aprendido tanto con este trabajo que me ha costado un buen montón de tiempo decidirme a cerrarlo. En parte, era una decisión ya tomada, pues no sentía la energía de crear nuevas historias con las palabras que todavía tengo pendientes en una lista. Lamento los cuentos que no compuse y agradezco a quienes me dedicaron tan buenos comentarios de agradecimiento en los que sí entregué.

Me siento un poco triste, pero todo cuento tiene su final. Es necesario para empezar de nuevo. De algún modo, se avecinan nuevos tiempos, nuevas escrituras y proyectos. Voy a emprender varios proyectos inmediatos, uno junto a mi hermano Arturo, otros por mi cuenta y riesgo. Deseo escribir más que nunca, y dedicar parte de mis energías a componer más relatos animados con la colaboración de talentosos/as ilustradores/as. También voy a seguir practicando con el Improtext, acaso fundando un colectivo para apoyar la escritura en vivo. Y tengo pendientes varias novelas y libros personales que con urgencia debo ponerme a concluir.

Este es un momento en que dejo mi infancia literaria atrás. Han madurado otras palabras, otras necesidades y debo atenderlas sin más dilación.

Quiero agradecer tanto a mis lectores, amigos, a los visitantes ocasionales y colaboradores que he tenido a lo largo del tiempo.

Voy a preparar una digna despedida para esta web, quizá pidiendo a mis lectores que contribuyan con un comentario, un breve texto o dedicatoria de salida. Me gustaría cerrar escribiendo algunos de los cuentos que tengo pendientes. Una vez más, gracias a todos.

Nos volveremos a ver.

Marcos Xalabarder, 24 abril 2011

La belleza del intento

El trayecto está plagado de dificultades. Creemos que hemos subido hasta lo alto de una escalera y, de pronto, aparece la cola de la serpiente y volvemos a caer. Tenemos que levantarnos de nuevo, volver a subir, volver a caer, volver a subir. Pero la belleza está en el intento. Quizá tengamos que jugar mil partidas antes de poder pasar de pantalla -si es que no lo hacemos y resulta que las pantallas se parecen mucho las unas a las otras. Pero volvemos a probar.

Mi camino en la escritura es idéntico al que llevo en mi vida. En cuántos túneles me habré metido. Cuánta incertidumbre de si alcanzaría la altura necesaria para fluir como un torrente con mi palabra. Siempre parezco un escritor en ciernes, en potencia, un diamante en bruto. Parece que no alcance nunca ese lugar donde simplemente me puedo dedicar a hacer lo que mejor sé hacer: escribir.

Y sin embargo, a pesar de que nos encontremos como tantas veces al pie de la misma, desvencijada, escalera, nuestros brazos son un poco más fuertes. A mí a menudo -sobre todo últimamente- me acosan ciertos pesares. Pesares muy duros y densos, que ni todas las experiencias que he tenido ni todos los intentos que he hecho han logrado mitigar. Pues bien, ya no huyo. Los abrazo y me digo: entrenamiento. Serenidad. Viven conmigo y nos vamos a conocer.

Hay personas que deben vivir toda su vida con una enfermedad, o soportando injusticias, o minusvalías que les hacen un poquito más complicada la existencia. Yo tengo mis cargas, y aunque salté mil precipicios para sacudírmelas, no logré más que romperme los huesos contra el fondo del cañón. No debía ser el camino.

Igual con la escritura, tengo tal tormenta y océano y estrellas dentro, que nunca me siento lo bastante maduro para dejarlos salir. Quisiera que mi escritura estuviera a la altura de un contenido tan intenso. Pero, sobre todo, quisiera que mi intento condujera a algún sitio, ahorrarle al lector nihilismos inútiles, inmadurez, ficciones vanas, fantasías infantiles, desiertos.

Entonces yo voy subiendo, intentando de nuevo, incansablemente, para alcanzar esa claridad y honrar mi talento y a quien me lo concedió. No importa el peso, si puedo dar un paso más, porque las piedras que cargo, o las cadenas que intentan sujetarme, se dirigen irremediablemente a su propio juicio y sumisión a la verdad. Sé que suena rimbombante, pero es que la verdad es clara y sencilla y el dolor no lo es. Pero solo uno puede ganar.

Yo pienso estar del lado de los victoriosos. ¿Por qué estoy tan seguro? Porque nunca, jamás, dejaré de intentarlo.

Review your life

Imaginemos que se nos ocurriera visionar en una pantalla toda nuestra vida, minuto a minuto, dia a dia…

¿Hasta qué edad deberíamos filmarnos para poder visionar nuestra vida en vida?

Para poder responder a esta pregunta haremos unos cálculos muy sencillos, acotando antes unas mínimas condiciones de contorno:

  • Consideramos que cada dia vivido y filmado tiene 20 horas; descartamos las 4 restantes por ser las que corresponden al centro del sueño, demasiado estático y aburrido.
  • Consideramos que cada dia que dedicamos al visionado de nuestra vida-ya-vivida tiene 16 horas válidas; descartamos las otras 8, que necesitaríamos para dormir y poder afrontar con frescura otra jornada de visionado.

Estas simples condiciones se pueden modificar a discreción, según la persona y el Review-your-life Plan que se haya trazado (por ejemplo, uno puede decidir que va a dedicar únicamente 8 horas diarias al visionado de su vida-vivida y consumir las 16 restantes en tareas más prosaicas, como trabajar y dormir)

Visionarse la vida no es baladí. Requiere una gran inversión de tiempo y una constancia y dedicación absolutas, so pena de convertirse en una tarea sinsentido: Si uno decide que va a visionar el período de su vida que ha transcurrido entre los 0-12 años, debe de iniciar el visionado a la edad de 12 años y acabarlo a los 27 (véase Tabla, página 2), y aquí se acaba la experiencia, ya que continuar sería una redundancia, visionándose unos a sí mismo a los 12 años, sentado en la butaca y contemplando su propio nacimiento; un déjà vu larguísimo y carente de toda gracia.

Entonces, para poder seguir visionando la vida-vivida, debería vivir otro período de vida real y libre, desde los 27 años en adelante, pero eso supondría abandonar la sala de proyección y salir a la calle a vivir una vida real y libre (si sabe, y puede). Pero para poder visionarla de nuevo en su totalidad necesitaría esperar unos cuantos años más. Por ejemplo, si vive real y libremente 12 años más, debería volver a la butaca a los 39 y abandonarla a los 54, y con ello habría visionado dos largas etapas de su vida: desde su nacimiento hasta los 12 años y luego desde los 27 hasta los 39 años. Y aún le quedarian 11 o 13 años más de vida real y libre, ya sin filmación ni visionado; un tiempo para pensar en la jubilación, devolver a la familia los cuidados recibidos o asesorar a otros emprendedores con la misma curiosidad vital.

Otro modo de realizar la experiencia sería el visionado inmediato, que consistiría en vivir cada día, real y libremente, durante 8 horas, y dedicar las restantes a visionarse y descansar, pero tiene el inconveniente de que lo vivido no ha tenido tiempo de acumularse y depositarse como recuerdo en la memoria, dada su inmediatez (si entendemos recuerdo como algo sucedido o vivido que, en un período dilatado de tiempo, vuelve a la memoria para satisfacción o dolor del enajenado)

Rewind Life Table

No crean ustedes que este visionado tan extenso no pueda reducirse, pues si se tiene en cuenta que durante nuestra vida vivida se produce muchos momentos muertos y carentes de interés (como las interminables esperas en el dentista, las largas tardes de lecturas en la biblioteca sin levantar la cabeza del libro, el sumatorio de horas perdidas viendo las corridas de toros por televisión o las lagunas vitales que suponen las siestas en verano) podríamos prescindir de su visionado, apretando el  y ganando así minutos y horas… Bien mirado, podríamos disponer de todas las teclas de mando (,,) para el visionado a placer de nuestra experiencia vital, y avanzaríamos, nos detendríamos o retrocederíamos según nos pareciese oportuno.

Estas pequeñas ganancias de tiempo podrían llevarnos a terminar el visionado antes de lo esperado… o a dilatarlo indefinidamente, pues si nos quedásemos dormidos en la butaca perderíamos un visionado que, si queremos ser fieles a nuestro propósito, deberíamos reiniciar en el punto exacto donde lo perdimos.

Puede también que, en algún momento, apretemos el para comentar a un amigo o familiar alguna escena concreta, recreándonos en ella; pero debe evitarse, pues nuestra dedicación al visionado no nos da tiempo para nada más; se prolongaría éste inútilmente y les robaríamos el tiempo a nuestros allegados, que deben mantenernos.

Si acelerásemos el vídeo con un 2x o 4x, por ejemplo, podríamos reducir sensiblemente el tiempo de visionado de nuestra vida, pero sería triste, ya que ésta no es una vulgar-serie-pensada-por-otros donde se puede ir saltando de escena en escena sin más ligazón que la borrosa idea del guionista, sino un contínuo que merece toda nuestra cariñosa atención.

A algún ansioso incontrolable se le puede ocurrir visionar su vida muy rápido, pero corre el gravísimo riesgo de padecer un síncope por colapso visual, ya que concentrar las 343.100 horas de que constan 47 años de vida en tan sólo 16 horas de visionado (recordemos: según nuestros parámetros corresponde a 1 dia de butaca) supone que por cada 1 hora de proyección transcurrirían vertiginosamente 21.434 horas de nuestra vida-vivida o, llevándolo a una dimensión más reconocible, en 1 segundo veríamos pasar
5’95 horas de ésta.

Y por si alguien se siente tentado a dedicar al visionado sólo 10 segundos, acelerando infinitamente el pase de su vida-vivida, que tenga en cuenta que eso es precisamente lo que nos sucede en el instante de morir, según explican los que han podido volver de allí. La ventaja está en que moriríamos cómodamente sentados en una butaca, pero lo haríamos justo 10 segundos después de haberlo vivido, y en nuestro visionado no aparecería nunca el momento de nuestra muerte, lo cual nos da una vida a todas luces incompleta.

Además, abundando en las malas praxis, si nos visionáramos visionando, nos regalaríamos una deprimente proyección de una vida-no-vivida, cuando al acabar el visionado de la vida-vivida sólo tengamos como continuación una vida-sentada-viendola- vida-vivida, y así.

También puede hacerse por partes, marcando etapas, claro está: si yo, a mis 50 años, decido que quiero visionar únicamente mi vida transcurrida entre los 15 y los 30 años, puedo invertir tranquilamente 19 años de mi vida en hacerlo, según las condiciones expresadas. Y si empezase ahora mismo, a los 69 habría revisitado toda mi vida desde los 15 a los 30. Época gloriosa, sin duda.

A partir de ahí, la percepción de mi vida-ya-vivida entre los 15 y los 30 se combinará,de una manera extraña y desconocida, con mis recuerdos vividos, pero no filmados, de entre los 30 y los 50, llevándome a quién sabe qué cavilaciones.

Dejémoslo aquí y démonos tiempo para vernos, aunque sólo sea en el ahora, y en el espejo.

A.Xalabarder. 2010

Improtext en Murcia con Impromusik

El próximo sábado (9 de abril) escribiré en directo con la gente de Impromusik (http://impromusikmurcia.blogspot.com/) un colectivo de Murcia que practica la improvisación musical.

Será un Concertext por todo lo alto, con música, escritura, danza… Intentaremos cosas nuevas para sumergir al público en una narrativa musical y envolvente, que nos permita sentir la libertad.

El evento tendrá lugar en la Asociación La Azotea de Murcia (C/ de La Estrella nº 2, 30003, junto plaza San Juan) a las 10 de la noche.

Aquí os dejo un videito del colectivo, que hace cosas bien raras, así que a ver cómo sale esto de fantástico. Ellos y yo… qué emoción!

Próximamente

Pacientes lectores, próximamente retomaré Pidemeuncuento. No ha sido en vano este tiempo. Para escribir bien hay que madurar y es lo que he estado haciendo.

Nos vemos pronto, con los cuentos pendientes y mucho más.

Improtext en la Papa – Domingo 19 diciembre

Concierto de escritura y música en directo. Improvisación literaria al ritmo de la música de Rubén H.

Última sesión del año! Con novedades y una estructura más trabajada, el Improtext evoluciona hacia el Concertext, un concepto de sesión único en el mundo.

Creación en directo, variaciones sobre textos famosos al ritmo de la sugerente música de Rubén H (www.rubenh.co.uk) con la habilidad de Marcos Xalabarder (un servidor)

Día: 19 diciembre

Hora: 20.00

Entrada: 2 eur.

Lugar: La Papa (c/Tapioles 12, bajos, Poble Sec)

Diferencias entre una librería y una biblioteca

No me gustan las librerías. Me agobian. Me siento acosado por los libros. Más que por los libros, por los títulos, las portadas, los formatos. Es como entrar en un bazar donde todos te quieren vender algo, tirándote de la camisa. ‘Aquí, aquí, léeme a mí, soy mejor que este de aquí al lado, soy muy importante, ven, ven!!’

Hay demasiadas palabras, demasiados gritos, ruido. Los buenos libros se confunden irremediablemente entre la multitud, y me resulta muy penoso caminar entre ellos.

En una biblioteca, en cambio, la realidad es muy distinta. Se parece más a un templo habitado por volúmenes seleccionados que te susurran en vez de gritarte. No te buscan, pero te pueden llamar en silencio. Ocurre al revés, que tú deseas encontrar un libro, unas palabras, un fragmento mágico y especial. Te deja espacio, libertad, misterio. Deseas tener tiempo de leértelos todos, desearías que te eligieran a tí, ya que a ellos ya no les importa que les elijas tú.

Un lugar intermedio, a medio camino del templo y del mercado, son las librerías de viejo. Allí los volúmenes ya descansan tranquilos, sin prisa, sin ansiedad, sin grandes propósitos de triunfar. Se mezclan todas las razas, géneros y formatos, unidos por un fin común: perdurar de alguna manera. Ya han vivido y gracias a su experiencia no te excitan ni se excitan, pero pueden depararte sorpresas maravillosas. Con los años, han madurado, han sido leídos y disfrutados o denostados, pero ya no les importa. La sabiduría de la paciencia ha impregnado sus portadas y lector y libro se buscan mútuamente, como los amantes de Rayuela.

Manolo García

Hoy he tenido un encuentro que he deseado durante muchos años. He visto a Manolo García, el cantante y parte de El Ultimo de la Fila. Lo he visto entrar en la librería Laie de Barcelona y no he querido desaprovechar la ocasión de saludarle.

En realidad he entrado a saludar al escritor, al magnífico creador de metáforas e imágenes que tanto me han inspirado a lo largo de los años. Creo que no podía ser en un lugar mejor. Más o menos ha ido así:

- Hola Manolo, me llamo Marcos. Disculpe, no suelo presentarme ante un famoso, pero tu caso es especial. Quería darte las gracias por tu escritura. En tiempos que fueron muy cerrados para mí, escuchar Nuevas Mezclas, Insurrección, Aviones Plateados, Flores Raras, me transporaron a qué lugares y vidas!

- Gracias, yo escribo por necesidad.

Le dije que yo mismo era escritor para subrayar que las letras de sus canciones habían contribuido a ello, pero me dio vergüenza hablar de mi, de manera que desvié el tema. Me preguntó si me gustaban los libros y le dije que sí, pero que me agobian las librerías porque hay demasiadas palabras. No quise entretenerle, debe estar un poco harto de que la gente se le acerque para esto o para lo otro, aunque en realidad me habría gustado invitarle a unas cañas y charlar de sus letras. Quizá fui estúpido de no hacerlo.

Y así, dandole la mano y las gracias otra vez, me he despedido de un hermano escritor

Mas o menos fue así, le vi bien, sencillo como siempre he creido que es, y aunque yo estaba torpemente nervioso, me he dado el gusto de saludarle y así tachar una de esas líneas de la lista de las cosas que tenía que hacer antes de morir. De hecho, en este mismo blog hay una entrada dedicada a El Último, pues para un escritor como yo ha supuesto una influencia muy positiva.

A mí no me interesa la literatura, porque busca ser literaria. Me interesa la escritura, que busca otra cosa. Manolo García, además de pintor y cantante es un gran escritor en mi modesta opinión. Ya dicen que quien es maestro de un libro, es maestro de todos.

De hecho me alegro de habérselo dicho personalmente, ya que hace tiempo le dediqué un artículo en este mismo blog:

http://www.pidemeuncuento.com/homenaje-a-el-ultimo-de-la-fila/2007/08/11/

Desde mi blog, quién sabe si has de saber de él, te saludo mucho.

Lexiviación de un texto – Ejemplo de Transmutación Googleana del lenguaje

Lexiviación de un texto

Por Arturo Xalabarder

Introducimos la siguiente frase en google-translator:

Un hombre está sentado frente a la puerta de su casa. Mira hacia adelante y observa la atmósfera, que se desliza lentamente entre el suelo y el cielo.

Seguidamente, mediante el copiar-pegar, se va traduciendo a distintos idiomas: comenzamos por el Afrikaans, para ir directamente al Albanés, y así consecutivamente hasta el final, donde se vuelve a traducir al Español para ver qué resultado nos da.

**Nota: Durante la transmutación se han detectado estos estadios intermedios, en parte reconocibles:

Cuando llega al Español (de la lista):

Los hombres están en la puerta. En la atmósfera, suelo y aire que está llegando lentamente.

Al Gallego:

Os homes teñen unha porta. Aire, solo e aire entrando lentamente.

Al Inglés:

Man-made. The air, earth, and air slowly.

Al Italiano:

Man. Aria, terra e aria.

Al Latín:

Air Man terra, caelum.

Al Portugués:

O homem, a arte que voam no céu.

Y finalmente, del Yiddish al Español:

Pero el arte de volar.


El sistema es farragoso y lento, pero al final hemos conseguido lexiviar la esencia inmaterial y secreta que guarda la frase.

Practíquese comedidamente.

Aar.

NUEVO IMPROTEXT EN LIBRERÍA ALIBRI – Barcelona

Con motivo del 85 aniversario, Alibri Librería (antigua Herder) nos ha incluido en su programa.

Actuamos el 18 de noviembre, a las 19:30. Entrada gratuita.

Esta vez preparamos algo especial, una especie de ‘Concierto’ con programa y todo. Nuevas variantes y exploraciones poéticas esperan a los que ya nos conocen, una experiencia diferente y nueva a los que no.

Lugar: Librería Alibri, c/Balmes 26

Hora: 18 noviembre – 19:30

Duracion: 1 hora aprox.

Entrada libre. Aforo limitado